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SECCIÓN ANTECEDENTES LITERATURA GRECOLATINA
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ANTECEDENTES


Guido Mutis C.

PERIODO GRIEGO

(Todas las fechas anteriores a 700 son aproximadas)

 I. Era Pre-Homérica (3400-1200 A. de C.)

A.   Hechos Históricos

Comienzos de la civilización Minoica en Creta (3400); Primer establecimiento conocido de Troya (2870); Fundación legendaria de Atenas por el héroe Cécrope y la diosa Atena (1582);   Comienzos de la civilización Micénica (1500);  Era Dorada de Creta (1400-1200);  Los Aqueos emigran de la Europa Central y dominan el período Helénico (1300-1100)

 II. El Período Homérico (1200-900 A. de C.) y la Era de los Reyes (900.-700 A. de C.)

A. Hechos históricos

Invasión dórica de Grecia (1104);  Migración Eolia (1100); Migración Jónica (850); Primeros Juegos Olímpicos (776);  Los nobles empiezan a adquirir poder (750)

 B. Eventos Legendarios y Literarios

Búsqueda del Vellocino de Oro (1225);  Guerra de los Siete contra Tebas (1213); Agamenón se convierte en rey de Micenas (1200);  Sitio de Troya (1192-1183); “Homero” escribe sobre el Sitio de Troya (900-840;  Poeta Hesíodo (750)

 III. La Era de los Tiranos (700-500 A. de C.)

A. Hechos históricos

Los arcontes se establecen en Atenas (683); Reformas Draconianas en Atenas (620); Solón revisa el Código Draconiano (594); Dictadura de Pisístrato en Atenas (561-560); Ciro de Persia conquista Babilonia (538);  Muerte de Ciro (529); Cambises, el hijo de Ciro, conquista Egipto (521); Clístenes amplía la libertad democrática ateniense (507).

 B.  Eventos Literarios

Alceo y Safo de Lesbos (600);  Esopo (560);  Tespis crea el drama en Atenas (534).

 IV.  La Era Dorada (500-322 A. de C.)

A. Hechos históricos: Siglo V

Nacimiento de Pericles (c. 500);   Guerra Persa: Jonia se rebela ante sus conquistadores persas (499);  Darío conquista Macedonia (497);   La batalla de Maratón termina con la primera invasión persa de Grecia (490);  Jerjes I, Rey de Persia, retoma la invasión de Grecia;  Batallas de las Termópilas y Salamis hacen flaquear la moral persa (480);  Las Batallas de Mycal y Platea terminan con la Guerra Persa  (479);  Fundación de la confederación de Delos  (477);  Pericles, figura central de la política ateniense (463-431);  Comienzos de la Guerra del Peloponeso (459);  Atenas se apodera del tesoro de Delion (454);  Fin de la primera fase de la Guerra del Peloponeso  (446);  Comienza la segunda fase de la guerra (431);  Peste en Atenas (430-429);  Muerte de Pericles, Cleón se convierte en gobernante de Atenas (429);  Cleón muere en la batalla, Paz de Nicias termina con la segunda fase de la guerra (421);  Alcibíades guía expedición suicida a Sicilia (415-413);  Los Espartanos victoriosos en Egos Potamos (405);  Término de la Guerra del Peloponeso; Gobierno de los Treinta Tiranos en Atenas (404);  Retirada de los 10.000 de Jenofonte (401).

 B.  Hechos Históricos: Siglo IV

Agesilao rey de Esparta (399-360);  Juicio y Muerte de Sócrates  (399);  Resurgencia del Imperio Ateniense (378-354);  Felipe regente de Macedonia (359);  Atenas en guerra con Macedonia y es derrotada (357-346);  Nace Alejandro (356); Felipe asesinado (336);   Alejandro destruye Tebas y ataca a Persia (335);  Alejandro destruye Tebas y funda Alejandría (332);  Alejandro en la India (327-325);  Muerte de Alejandro (323).

 C.  Escritores Principales

 1. Historiadores:

    a) Heródoto (434-428 A. de C.)  Historia de las Guerras Persas

    b) Tucídides (471-400 A. de C.)  Las Guerras del Peloponeso

    c) Jenofonte  (430-355 A. de C.) Memorabilia, Ciropedia, Anabasis

 2.  Dramaturgos:

    a) Esquilo (525-456 A. de C.) Prometeo Encadenado (450), Agamenón (458)

    b) Sófocles (495-406 A. de C.) Antígona (442), Edipo Rey (429), Electra (c. 422)

    c) Eurípides (480-405 A. de C.)  Medea (431), Ifigenia en Táuride (413)

    d) Aristófanes (446-347 A. de C.) Las Nubes (423), Lisistrata (411), Las Ranas

        (404)

 3. Filósofos:

    a) Platón (427.347 A. de C.) Apología, Critón, Felón, Simposio, República.

    b) Aristóteles (384-322 A. de C.) Ética

    c) Teofrasto (373-284 A. de C.) Personajes Morales

 4. La Oratoria

    a) Demóstenes (384-322 A. de C.) Filípicas, Sobre la Corona.

  5. Poesía Lírica

    a) Píndaro  (522-443 A. de C.)  Odas

 
V. La Decadencia Helénica (322-146 A. de C.)

A. Hechos Históricos

 Primera invasión Gálica de Macedonia y Grecia (280-279); Invasión Gálica de Asia Menor (277);  Primera Guerra Macedónica con Roma (214-205);  Sicilia anexada por Roma (210); Segunda Guerra Macedónica con Roma (200-197); Grecia y Macedonia se convierten en provincias Romanas (146)

 
B. Filemón introduce la “Nueva” Comedia (319); Epicuro abre escuela en Atenas (306); Zenón abre escuela estoica (301); Poeta Teócrito escribe sus Idilios (c. 270).

                            

 EL PERÍODO GRIEGO

I.  ¿Quiénes eran los griegos?

   Cuando los historiadores hablan de ‘los Griegos’ están conscientes de estar empleando una generalización dentro del vocabulario académico. Los desprevenidos legos que leen sobre ‘los Griegos’, tienden a concebir una raza heroica, hermosa e intelectual que alcanzó milagrosamente la forma de cultura más alta en prácticamente de la nada sin ninguna deuda para con otras razas o naciones. Esta concepción es falsa, por supuesto, y por lo tanto el historiador cuidadoso prefiere, aunque arriesgue el parecer demasiado recóndito, hablar de épocas históricas; i.e., Minoica, Micénica, Homérica, la Era de Pericles, o la Grecia Helénica o, mejor aun, hablar no sólo en función de períodos históricos sino también de ciudades-estado específicas, tales como Atenas, Corinto, Esparta, o Tebas, puesto que los niveles de civilización diferían enormemente entre las diversas entidades Helénicas. Al hacer esto, puede mostrar mejor el largo y lento desarrollo de la cultura Helénica y también de la confusión política e intelectual que impidió al mundo Egeo lograr algo parecido a una unidad nacional o un nivel cultural uniforme. Para el estudiante de literatura, los períodos más importantes fueron el Homérico (1200-900 A. de C.) y la Era Dorada (500-322 A. de C.). El primero incluye el tiempo de la fecha probable del Sitio de Troya al tiempo  probable de la escritura de La Ilíada y La Odisea; y el segundo, el período entre el nacimiento de Pericles (c. 500 A. de C.) y la muerte de Aristóteles (322 A. de C.).

   Aún más, el foco geográfico del lego puede concentrarse en un área razonablemente homogénea y relativamente pequeña de la Atenas metropolitana. Quizá esta sobre simplificación de la civilización Griega no perjudica al lector corriente, pero las mentes menos ingenuas  preferirán pensar en ‘los Griegos’ como en realidad los fueron: un crisol de una desordenada mezcla de civilizaciones, llena de confusión y contradicciones, destrozada por guerras intestinas e incomprensión  que, sin embargo, dentro de un pequeño espacio ciudadano (Atenas) logró, en el breve espacio de un siglo y tres cuartos, el estado de excelencia intelectual más alto que el mundo haya jamás conocido.

 II. Primeras Etapas de Desarrollo

   La civilización Egea no empezó en Atenas sino en la isla de Creta (o Minos, como era conocida por los Griegos) en el así-llamado Período Minoico (3400-1400 A. de C.). Los habitantes de Creta – los precursores de los ‘Griegos’ – provenían principalmente del África del Norte, ubicada a 400 millas por el mar hacia el Sur. Los arqueólogos han identificado los dos grandes períodos de prosperidad y poder Cretense: uno alrededor del 2.000 A. de C. contemporáneo con el Período de Hamurabi; el  otro alrededor de 1.500 A. de C. correspondiente al período de los grandes templos de Egipto. Esta última civilización dejó un rico tesoro en pinturas, esculturas y trabajos en metal a la vez que una gran cantidad de escritos todavía sin descifrar. El gobierno de la isla parece haber sido uno de fuerza tiránica y el tipo de civilización predominantemente urbana, si podemos aceptar la referencia en La Ilíada  a las “noventa ciudades de Creta.” Una de las más grandes de estas ciudades, Cnosos, fue quemada hasta sus cimientos en 1400 A. de C., fecha que coincide con la caída de la civilización Minoica. Se desconoce que produjo esa conflagración, pero se puede conjeturar que el desastre se produjo por una rebelión popular contra una clase gobernante tiránica y decadente unida al conocido fin de los pocos recursos naturales de Creta. En todo caso, desde 1400 A. de C., Creta, muchas veces un objetivo militar, no contribuyó en nada mas al progreso cultural del mundo.

   La civilización Egea se desarrolló en torno a dos ciudades: Micenas en  el sur de Grecia, e Ilium (la fabulosa Troya) cerca de los Dardanelos en el Asia Menor. A pesar de la gran separación geográfica de estas ciudades, compartían la misma civilización y el período de su conjunta ascendencia (1500-1200 A. de C.) es conocido como la Era Micénica. Racialmente los Micenicos eran probablemente del mismo origen mezclado de los Minoicos, aunque su economía era menos estética y más comercial que la de sus predecesores isleños. Particularmente Troya parece haber sido un próspero centro comercial, con la mayoría de sus habitantes dedicados a una mezcla de legítimo comercio y de abierta piratería. La estratégica situación de la ciudad cerca de los Dardanelos le permitió exigir fuertes tarifas comerciales a todos los barcos extranjeros que pasaban por esa importante arteria comercial, y fue probablemente el abuso de este monopolio lo que, más ninguna otra cosa, llevó a la Guerra de Troya.

  Sin embargo, mucho antes de la caída de Troya, la supremacía micénica estaba siendo amenazada con creciente intensidad por tribus migratorias de las tierras de pastoreo de la Europa del sur. Estos pueblos indo-europeos eran nómades, bárbaros y pastoriles, y representaban un estado cultural muy inferior a la de los Micenas semíticos. La mayoría de los libros de historia se refiere a ellos como a los ‘antiguos griegos’, dando a entender al estudiante  que la cultura helénica era predominantemente de origen Indo-Europeo.  Otra generalización menor, pero todavía peligrosa, sería decir que los griegos de la Era Dorada eran el resultado de una fusión de vitalidad Indo-Europea y refinamiento y conocimiento Semítico. Mejor aun sería abandonar totalmente la teoría racial y sustituirla por la afirmación que la gran Era de Grecia fue el resultado de una afortunada combinación de circunstancias geográficas, económicas, militares e intelectuales demasiado complejas como para explicarlas con unas pocas y fáciles generalizaciones. Fue, como ya se ha señalado, un crisol cultural de un crecimiento lento pero extraordinario; una maravilla pero no un milagro.

   Pero volvamos a nuestras tribus Indo-Europeas. El primer grupo invasor del territorio Egeo fueron los aqueos, que llegaron c. 2000 a. de C. Es interesante que Homero se refiera a los conquistadores de Troya como aqueos, pero no se sabe si es una designación respaldada por un verdadero hecho histórico. Los aqueos fueron luego conquistados por los dorios, una tribu de cultura y origen similar, que se extendió a través del mundo egeo y llegó al Sur de Grecia  c. 1100 a. de C. Su ciudad principal era Esparta, y parecen haber sido los más consistentemente militaristas de los invasores. Fueron seguidos por otras tribus emparentadas: los eolios, que se establecieron en el Norte, y los jonios, que llegaron a ser los fundadores de Atenas.  Del mismo modo que las invasiones anglo-sajonas de Inglaterra 2.500 años más tarde, estos bárbaros indo- europeos fueron durante un tiempo mutuamente antagónicos, pero por la similitud de sus costumbres, economía y lenguaje, pronto se mezclaron en una entidad cultural razonablemente homogénea. Su peor error fue que no se mezclaron políticamente tan rápido como lo hicieron etnológicamente, y fue esta desunión la que iba a llevar mucho más tarde a la decadencia de la civilización helénica.

 III. Era Homérica (1200-900 a. de C.) y La Era de los Reyes (900-700 a. de C.)

    La mayor parte del esquema de flujo tribal señalado y de su gradual integración se llevó a cabo durante la Era Homérica. Poco se sabe de los hechos verdaderos de este turbulento y heroico período, pero se puede afirmar con certeza que fue un tiempo de una bullente transición de una civilización Oriental a una predominantemente Europea. Fue una era de grandes líderes, fabulosas aventuras y terribles y valerosas acciones, muchas de las cuales han llegado a nosotros en forma exagerada e idealizada en las leyendas y en la épica. Las grandes figuras de la mitología: Jasón, Edipo, Cadmo, y los héroes de Troya: Agamenón, Odiseo, Aquileo, Menelao, Eneas, Héctor, y el resto, probablemente tuvieron sus verdaderas contrapartes históricas en hombres de estaturas considerablemente menos formidables.  La Guerra de Troya, un evento mucho más mundano que el registrado por Homero, ocurrió en la primera parte del período (1192-1183 a. de C.) y tuvo como resultado una victoria de los griegos aqueos sobre la cultura micénica en declinación. Desde esta decisiva derrota de la civilización Oriental (a c. 700 a. de C.), la historia de Grecia es en gran medida una de invasión e integración. La mayor ola de dorios llegó c. 1104 a. de C., y fue seguida de masivas emigraciones de eolios en 1100 a. de C. y de jonios en 850 a. de C. Naturalmente, el periodo fue duro y violento, donde las acciones heroicas y la resistencia física eran las principales medidas de la calidad de un hombre. Fue durante este período que los poemas homéricos adquirieron forma, primero oralmente y más tarde (c .900 a. de C.) en forma escrita. Que reflejan la violencia física de su época es sólo natural, pero aun más valiosa es su rica descripción de la civilización cotidiana de los antiguos griegos. En  ausencia de algún historiador científico, debemos apoyarnos en gran medida en La Ilíada y La Odisea para nuestro conocimiento de cómo vivía y moría la gente en los días formativos de la era Clásica.

  Aparte de la actividad militar, la vida en el período homérico era rural y pastoral, con pequeñas aldeas como las unidades económicas más importantes. La agricultura, la ganadería, y las artesanías simples eran las actividades principales, con una muy razonable repartición de la riqueza entre los ricos y los pobres. Los grandes lujos eran desconocidos, y hasta los jefes de las comunidades vivían en toscas casas y gozaban de un estandar de vida poco diferente al del porquerizo. Esta equitativa repartición de las necesidades de la vida, hacía posible que todos vivieran adecuadamente. La esclavitud y el trabajo forzado eran raros y los hombres gozaban de una igualdad social generalmente encontrada sólo en sociedades más primitivas. El vestuario, la alimentación, y el intercambio social eran simples y controlados; el período parece haber estado generalmente libre de los excesos morales y físicos que afectaron en gran medida la vida Clásica posterior. Hacia fines del período, sin embargo, el inevitable fenómeno de la dislocación económica se hizo evidente. El viejo gobierno paternalista e igualitario del clan abrió camino a la monarquía, y con la monarquía vinieron los antagonismos de clases y una resultante centralización de la riqueza y el poder de unos pocos y una reducción al peonaje para muchos.

   Las principales monarquías fueron las de Argos, Esparta, Atenas, y Tebas. En su mayor parte, estas ciudades estados eran administradas con sabiduría y justicia, pero el mayor poder de parte de los nobles les permitió controlar su soberanía hasta que eventualmente llegaron a ser apenas más que un símbolo y algunas ciudades finalmente desaparecieron totalmente como institución. C. 800 a. de C., los reyes de las cuatro ciudades-estados más grandes habían sido privados de su poder, y un siglo más tarde ciertos nobles habían llegado a estar tan establecidos que pudieron usurpar el manto del gobernante de nombre y de hecho.

 IV.  La Era de los Tiranos en Atenas (700-500 a. de C.)

   En el lenguaje popular un ‘tirano’ es alguien que gobierna opresiva e injustamente, mientras que para los griegos la palabra significaba una persona sin ancestro real que toma el control de un gobierno y lo gobierna de facto, si no de jure.  En principio, los griegos no admiraban este tipo de usurpador más que nosotros hoy día, pero la verdad es que mucho de los ‘tiranos’, especialmente los de Atenas, eran hombres capaces que se ganaron el aprecio popular a pesar de su sucesión irregular. De hecho, el tirano estaba virtualmente forzado a ser un buen gobernante, porque los griegos consideraban que era una obligación social y una hazaña noble destronar y hasta matar a un opresor.

   A través de la historia han surgido gobernantes irregulares de condiciones de inestabilidad y desorganización social, y Atenas no fue una excepción a esta regla. Bajo los reyes, había habido constante confusión; no existía ninguna codificación de las leyes, ninguna planificación económica, y había habido una tremenda dislocación de la riqueza y el privilegio. Más y más campesinos y pequeños negociantes habían sido forzados a la esclavitud porque no podía competir con el creciente poder financiero de los ricos. Los grandes terratenientes veían con sospecha este rápido ascenso, y aceleraron  aun más la confusión de los príncipes comerciantes al vender deliberadamente sus cosechas a los consumidores extranjeros, más bien que en sus propias ciudades, esperando así, quizá, producir inquietud urbana y desestabilizar así a sus rivales comerciales.

   En 621 a. de C., bajo un tirano llamado Draco, hubo un intento de detener este caos suicida codificando las costumbres legales y sociales en un cuerpo legal unificado y escrito. Esto fue un avance en la dirección correcta, pero el Código Draconiano resultante, no logró regular la agricultura y las prácticas irresponsables  y sancionó  la continuidad de la peligrosa costumbre de esclavitud por adeudamiento. La gran masa trabajadora estaba tan mal como siempre, sin esperanzas de mejorar su condición bajo un código legal que animaba aún más la mayor acumulación de riqueza en manos de unos pocos.

   Bajo Solón, en 594 a. de C., se corrigieron muchos de los abusos del Código Draconiano. Solón eliminó todo tipo de hipotecas sobre tierras, abolió la esclavitud por endeudamiento, y proveyó procesos legales con jurados ciudadanos. Los ricos protestaron por estas reformas, afirmando que el tirano aristócrata era un traidor a su clase. Al mismo tiempo se dieron cuenta que una mayor dislocación económica podía arruinarlos por completo y renuentemente aceptaron las nuevas medidas. Solón también dividió a la población en cuatro grupos según su ingreso anual y asignó privilegios y obligaciones a cada grupo; los ricos pagaban impuestos más altos que los pobres, pero eran elegibles para cargos más altos. Esta forma temprana de impuesto dio lugar a un estado francamente plutocrático pero, considerando los muchos males que la ley corregía, representaba un gran progreso. El principal defecto de la obra de Solón fue que, en su celo por la codificación, dictó tantas leyes y asignó tantas penas que su aplicación completa fue imposible y el respeto por la ley declinó como consecuencia.

   Bajo Pisistrato (561-560; 546-527 a. de C.) se realizaron otros avances para lograr el orden, y en la era de Clistenes (507 a. de C.) Atenas estaba lista para expansión más liberal de la democracia.

 V. La Democracia Ateniense en la Era de Oro (500-532 a. de C.

  1. Divisiones Sociales

      En el siglo V a. de C., la democracia ateniense alcanzó su punto más alto y logró la forma de gobierno más iluminada que el mundo había visto. Aunque estaba lejos de ser un sistema completamente representativo, y menos aun una democracia pura, era sin embargo una organización bastante equitativa con relativamente poca burocracia y un alto grado de integridad y responsabilidad pública. En este tiempo la ciudad estatal de Ática, con Atenas como su ciudad principal, abarcaba un área de aproximadamente 1.000 millas cuadradas y tenía una población de alrededor de 315.000, la mitad de la cual vivía, probablemente, en la capital. Estos 315.000 estaban divididos clases muy bien definidas como se indica:

   a. Ciudadanos (43.000). Todos los hombre mayores de 21 años nacidos de padres atenienses libres eran clasificados como ciudadanos y se ocupaban primariamente de las responsabilidades del gobierno. Teóricamente, el ciudadano era un hombre acomodado y de medios independientes, aunque había muchos ciudadanos granjeros y hasta algunos hombres de negocios.

  b. No-ciudadanos.  El cuerpo no-ciudadano, que no podía votar, estaba constituido por alrededor de 28.500 de extracción foránea, hombres libres conocidos como metoikoi, 115.000 esclavos, y 130.000 más, incluyendo mujeres ciudadanas y trabajadores demasiado recientemente liberados como para aspirar a alcanzar la ciudadanía. Los esclavos eran rara vez griegos después que la reforma de Solón aboliera la esclavitud por endeudamiento.

 2. Organización Estatal.

    El gobierno ateniense consistía en dos cuerpos legislativos y un cuerpo para cada una de las funciones: judicial, ejecutivo, militar y funciones de supervisión general.

  Desgraciadamente, el sistema ateniense, a pesar de toda su lógica, acarreaba dentro de si mismo las semillas de su propia destrucción. El rígido sistema legislativo ponía más y más énfasis en un solo hombre fuerte – el strategos autokrator. Mientras que Atenas tuvo a Pericles para guiarla, todo estuvo bien, pero cuando hombres inferiores asumieron el rol de guías la ciudad se enfrentó a días terribles. Además, la política extranjera durante y después de las Guerras Persas (512-479 a. de C.) se tornó imperialista. Por otra parte, el sistema de clases ateniense, con su flexibilidad que teóricamente permitía, posteriormente, que hasta los esclavos se convirtieran en ciudadanos, se llenó de celos, prejuicios y un deseo suicida de parte de los privilegiados para preservar el status quo y la distinción de clases.

 3. Pericles (c. 500-429 a. de C.)

    El más grande de todos los jefes políticos griegos fue Pericles, cuyo nombre es celebrado al aplicarse al período más glorioso de la cultura ateniense. Por más de 30 años, como strategos autokrator, guió a los atenienses en la paz y en la guerra, llevó al más alto grado el lento y largo desarrollo de la democracia ateniense, y dejó tras si un sentido de nobleza no alcanzado por ninguna otra figura del mundo antiguo.

    Aun cuando Pericles era un jefe progresista en todo el sentido de la expresión, no era un advenedizo radical. Provenía de una de las familias más aristocráticas de Atenas, y desde su temprana infancia gozó de las ventajas de la riqueza y el refinamiento cultural. Toda su formación podía haberlo llevado a unirse al  partido conservador y oligárquico, pero, a medida que maduraba políticamente, vio con claridad la tendencia de la época hacia una ampliación de los privilegios del ciudadano corriente. Por ello, a través de su carrera, se dedicó a la expansión de la democracia hacia las clases menos privilegiadas y a la ampliación de la base del gobierno ateniense para incluir asuntos de bienestar cultural y social, además de las funciones legislativas, militares y policiales.

    Pericles suscitó también bastantes críticas en algunos ámbitos cuando se embarcó en un programa de construcción a gran escala. Construyó 8 millas de fortificaciones conocidas como ‘Las Largas Murallas’, para proteger a la ciudad de un ataque por tierra, construyó barcos y bodegas de almacenamiento para emergencias de guerra, y equilibró su programa militar con la construcción de hermosos templos y edificios públicos a través del Ática. Consecuente con este último proyecto, pudo emplear a un gran número de artistas, arquitectos, obreros de todo tipo.

    ‘El Olímpico’, como le llamaban sus sarcásticos enemigos, no estaba demasiado ocupado  con los asuntos del estado para evitar los momentos románticos. Aunque casado por muchos años, tuvo una larga relación con Aspasia, una cortesana educada y muy inteligente de Megara que había rechazado la vida vacía y protegida  de las mujeres respetables de Atenas a favor de una existencia que,  aunque socialmente dudosa, le daba la libertad física e intelectual que deseaba. En sus años maduros, Aspasia dirigió una escuela de retórica y filosofía la que, nominalmente era para las hijas de los ricos, pero a la cual asistían también hombres famosos como Sócrates, Eurípides, Alcibíades, Anáxoras, Fidias y, por supuesto, Pericles mismo. Eventualmente, Pericles y su mujer se divorciaron y Aspasia pasó a ser la primera dama del país. Irónicamente, Pericles no podía desposarla por la miope ley que él mismo había instituido prohibiendo el matrimonio legal entre atenienses y extranjeros. A pesar de las burlas despreciativas de los enemigos políticos de Pericles, Aspasia fue una dedicada y distinguida compañera, digna de la grandeza de su protector, y una activa contribuyente a muchas de sus acciones cívicas más constructivas.

  Sin embargo, inspirados como lo fueron los 30 años de gobierno de Pericles, este tenía sus fallas. Gran parte del intenso programa de construcción estaba financiado por los tributos que se le exigían a los estados satélites; esto había creado sentimientos negativos entre Atenas y sus aliados más débiles. Aun más drástica fue la expropiación del tesoro de la Liga Delia y el gasto de los fondos destinados a los estados miembros para mejoras puramente atenienses. Esta actitud francamente imperialista fue intensificada por los sucesores de Pericles y tuvo como consecuencia un gran odio hacia Atenas lo que contribuyó a su eventual derrota en las Guerras del Peloponeso. Pero el mayor mal de todos fue la misma excelencia del gobierno de Pericles. Durante una generación los atenienses se acostumbraron tanto a tener un hombre fuerte en control que se tornaron políticamente dubios y negativos, y cuando Pericles finalmente murió en la Plaga del 429 no había ningún estadista de estatura que tomara su lugar. El gobierno ateniense rápidamente degeneró en una demagogia cínica y oportunista, con hombres sin moral o calificaciones cívicas luchando por el poder y ávidos de ganancias personales. La integridad, la fuerza y la iluminación filosófica de Pericles se habían ido y la gloria de Atenas pronto y trágicamente desapareció también.

    4. Economía Ateniense

    La agricultura y la industria alcanzaron gran auge en Ática, pero la principal industria era la construcción de barcos.

  El gobierno derivaba la mayor parte de sus recursos de impuestos, pagos aduaneros y, con el gran desarrollo del imperio ateniense después de las Guerras Persas, de los impuestos exorbitantes a los estados satélites. Una de las razones de la rapidez de la decadencia de Atenas fue este implacable abuso de los estados dependiente dentro de su órbita. En la primera oportunidad, estos estados explotados se unieron con los enemigos de Atenas para derrocar a su odiado perseguidor.

    5. Educación

      Los atenienses detestaban la ignorancia y la estupidez y tenían a la educación en la estima más alta. Teóricamente, creían en la educación universal pero, porque las mujeres eran entrenadas sólo para las artes domésticas y  no existían las escuelas públicas, este ideal nunca logró cumplirse ni en los mejores días de Pericles.  Los jóvenes cuyos padres podían permitirse una modesta tuición eran educados en escuelas privadas, donde su educación elemental era la escritura, la aritmética, la música, la poesía, la ética, y las artes y artesanías industriales. La educación superior incluía el estudio de la retórica, la poesía, las ciencias políticas, la geometría, y más ética.

   Como los atenienses creían que una mente sana podía funcionar mejor en un cuerpo resistente y disciplinado, el entrenamiento físico era un factor fundamental en la educación de un joven desde la infancia. La lucha, la natación, las carreras, la danza, y el uso del arco y la flecha eran consideradas tan importantes como los temas académicos en el currículo de cualquier estudiante. Para fomentar y dignificar los deportes, los Juegos Olímpicos eran celebrados cada cuatro años, con premios del estado para los ganadores de los diversos eventos. La literatura griega abunda en referencias respetuosas al atletismo, y muchos de los grandes intelectos de Atenas, como Sócrates, Platón, y Sófocles, gozaban de la reputación de haber sido sobresalientes atletas en su juventud.

    El objetivo principal de la educación ateniense era estimular la mente y a fomentar un pensamiento ordenado e imaginativo. Para lograr esto, no era necesario llenar la cabeza de datos muertos sino lograr manejar bien las ideas y relacionar las partes de la vida  para lograr un concepto claro del todo. El estudiante buscaba siempre ver las cosas en su perspectiva adecuada, y él mismo convertirse en un participante equilibrado y bien preparado para el emocionante y multifacético arte de vivir.

   6.  Religión y Ética.

      A pesar de la elaborada maquinaria de los dioses del Olimpo, los griegos tenían poca religión formal como hoy en día. Es verdad que observaban ciertas fechas religiosas, sacrificaban animales a sus deidades (pero se dejaban las mejores partes para su propio consumo), y creían en los oráculos y en los augurios. Es cierto que tenían sacerdotes para llevar a cabo los sacrificios y otros oficios religiosos, pero el concepto de una iglesia establecida, con una elaborada jerarquía sacerdotal comprometida tanto en búsquedas espirituales como políticas los habría desconcertado completamente. Igualmente sorprendente habría sido la doctrina de la maldad intrínseca del hombre y la necesidad de pasarse la vida en este mundo preparándose para una vida futura. Más confusa aun habría sido la idea cristiana del conflicto entre la carne y el espíritu y la naturaleza degradada de la primera.

   Esencialmente, la visión de mundo griega era mundana y racional. En la Era Dorada, los dioses eran vistos como seres alegóricos más bien que reales, símbolos de cualidades dignas de ser imitadas o logradas, pero no tan perfectos como para hacer imposible su imitación.  El misticismo estaba en general ausente de la naturaleza del griego promedio, pero eventualmente se desarrollaron cultos místicos minoritarios, tales como los misterios Eleusianos. Nunca se ha sabido cuales eran estos misterios, pero probablemente tenían que ver con alguna concepción de la vida del hombre después de la muerte. Para la mayoría de los griegos, sin embargo, la muerte representaba un traslado de este mundo,  no deseado y terrible, a algún vago pero no desagradable estado en el Hades, o mundo subterráneo. No se sentían aterrados por su llegada porque esta  significaba sólo una separación temporal de sus amigos y familias y un cambio a una especie de existencia sólo ligeramente diferente. La idea de premios y castigos en esta vida futura no les preocupaba. Estos estaban reservados solamente para los muy nobles y los muy malvados; el hombre corriente no estaba sujeto a ninguno de ellos.

  Para los griegos las exigencias de la carne eran parte de la vida y por lo tanto necesarios para la existencia del hombre. La vida es para ser gozada y los impulsos mundanos y sensuales son partes de su inmenso atractivo. Esto no significa que los griegos fueran libertinos o degenerados. De hecho, según nuestros propios estandars, su moral era relativamente alta, aun cuando sus actitudes hacia la vida podrían parecernos algo dudosas. Todo su concepto de respetabilidad estaba basado en la moderación (sophrosyne), y no había nada más despreciable que el hombre que perdía la moderación frecuentemente. El borracho, el glotón, el libertino sexual, el pedante arrogante eran todos odiosos para los griegos porque violaban los principios fundamentales de las enseñanzas éticas atenienses: Conócete a ti mismo, y Nada en exceso. Resumiendo, la religión helénica era ética más bien que mística y dogmática. Los jóvenes griegos estudiaban ética desde su infancia; la literatura y el pensamiento griego están cargados de una siempre presente conciencia ética. Los griegos amaban la vida, buscaban la felicidad en la tierra, y rehusaban preocuparse del futuro, pero ese amor a la vida, esa felicidad, y esa paz mental estabas basadas en severos principios de justicia y decencia. Como es natural con los seres humanos, no siempre estaban a la altura de sus principios, pero tampoco los ponía morosos socialmente ni se obsesionaban pensando en su imaginada maldad natural. En resumen, sus ideas “paganas” no parecen peores que las nociones de otras épocas y su comportamiento sólo extremo como para distinguirlos como una raza llena de vitalidad con una saludable y refrescante ansia de vida.

 VI.  La Decadencia de Grecia  (322-146 a. de C.)

      Aunque, en general, el comienzo de la decadencia de la civilización griega es tradicionalmente datada desde la muerte de Aristóteles en 322 a. de C., la decadencia de Atenas misma puede ser percibida ya después de la muerte de Pericles en el 429 a. de C.

Sin embargo, todavía quedaban algunos logros intelectuales por venir: Tucídides y Jenofón  todavía no habían escrito sus historias y memorias, algunas de las mejores obras de Sófocles, Eurípides y Aristófanes no han sido todavía escritas, y ni Platón ni Aristóteles habían nacido todavía. Pero, políticamente, Atenas estaba en manos de demagogos insignificantes, y militarmente estaba comprometida en la suicida Guerra del Peloponeso con su mortal rival, Esparta. La eventual victoria de Esparta en 404 a. de C., convirtió a ese estado en poder dirigente de Grecia, pero muy pronto, otras ciudades, como Tebas y Siracusa, estaban compitiendo por el prestigio Espartano, y durante los próximos 65 años Grecia estaba dividida en todo tipo de destructivos intentos de lograr la supremacía entre las principales ciudades. Durante un tiempo, entre 350 y 338 a. de C., Atenas reconquistó su prestigio político, pero la gloria de la era de Pericles había concluido.

   Entretanto, mientras las ciudades griegas estaban destruyéndose a si mismas, un nuevo poder foráneo estaba emergiendo en el norte de Macedonia, y c. 346 a. de C. algunos líderes atenienses, incluyendo al orador Demóstenes, se dieron cuenta que la verdadera amenaza a la libertad helénica estaba encarnada en la figura del rey Filipo. Después de muchos debates inútiles, Atenas declaró la guerra a su nuevo rival, pero fue fácilmente derrotada en 338 a. de C., y Grecia quedó rápidamente bajo la dominación de Filipo.  Después que Filipo fue asesinado dos años después, su brillante pero errático hijo, Alejandro el Grande le sucedió en el trono y gobernó durante catorce violentos y sangrientos años, durante los cuales conquistó casi todo el mundo mediterráneo y gran parte de Asia Menor. Aunque el gigante imperio de Alejandro se desintegró rápidamente después de la muerte prematura a los 32 años, la supremacía macedonia continuó, aunque con un poder en disminución, durante otro medio siglo.

    Consecuente con la dispersión del poder interior, surgió la amenaza de invasión foránea desde afuera. C. 275 a. de C., los Galios estaban mordisqueando los bordes del mundo helénico, y aunque las incursiones galas fueron breves e indecisas, su efecto sobre la moral de los defensores fue seriamente destructiva.  Mucho mas alarmante que la los galios fue la amenaza creciente de la cada vez más poderosa Roma. La historia del siglo y medio después de 275 a. de C. es una historia de debilidad y decadencia helenística frente al joven y poderoso agresor del Oeste. Desde el  214 a. de C. adelante, los disciplinados ejércitos de Roma pudieron derrotar a los macedonios y anexar más y más territorio greco-macedonio, hasta que en 146 A.D., toda el área egea, reducida ahora en importancia militar y cultural, fue incorporada sin mucha ceremonia a la vasta maquinaria de Roma.

 VISION GRIEGA DE LA CREACIÓN

Nota: Los nombres alternativos de los principales dioses griegos son dados en paréntesis en las páginas    que siguen.  Algunos de los dioses tenían más de un nombre griego. Muchos de ellos fueron más tarde identificados con deidades romanas y, por consiguiente, adoptaron nombres latinos.)

 

  Como en la concepción hebrea del comienzo de las cosas, los griegos creían que el universo se había originado de la oscuridad y del caos. Probablemente, por el amor de los helenos por la forma, la luz y el orden, el pre-mundo era imaginado como un lugar  negativo, carente de las cualidades que los griegos admiraban. Del Caos surgió Nox (la Noche), concebida como una especie de entidad abstracta, y Erebo, el lugar de la muerte.

   De Nox y Erebo, por un milagro inexplicable, nació Eros (el Amor), presagiando un mundo de orden y belleza. Eros generó a Éter (Luz) y Hemera (Día) como sus primeros hijos, seguidos de Gaia (Madre Tierra) y  Urano (Padre Celestial). El hecho que estas primitivas entidades fueron concebidas simultáneamente como fenómenos naturales y como dioses es una clave esencial para entender el frecuente hábito griego de personificar a los objetos vivientes  y a las ideas abstractas. Una  multitud de dioses resultaron de este imaginativo deleite en crear personalidades concretas para representar las cosas intangibles y sobrehumanas de la vida.

    Los hijos de Urano y Gaia fueron los gigantes Titanes, varios de los cuales pasaron a ser temas favoritos de los escritores griegos y romanos. La guerra estalló entre los dioses cuando uno de los Titanes, Cronus (Saturno o Padre Tiempo), se rebeló contra su padre. Victorioso en esta primera revolución celestial, se tomó el poder de gobernar el Universo junto con su hermana-esposa Rhea (Ops), sobre sus hermanos Atlas, Prometeo, Epimeteo, y Océano.

    Temeroso de una revolución similar de uno de sus hijos, Cronos se los devoró al nacer, hasta que Rhea secretamente ocultó a su sexto hijo, Zeus (Júpiter), y permitió a él y a sus hermanos menores que alcanzaran la adultez. Cuando Zeus creció, cumplió los temores de su padre al iniciar una revolución en contra de los Titanes y al lograr destronar a su padre. Conocido, después de esto, como ‘padre de los dioses y de los hombres,” dividió el universo con sus hermanos, Hades y Poseidón. A Hades (Plutón, Dis) le dio el control del mundo subterráneo que pasó a ser el lugar de los muertos y fue conocido como Hades, por el nombre del dios. A Poseidón (Neptuno) le asignó el océano, y se dejó la tierra y el cielo para él. Se creía que la morada de los dioses era el Monte Olimpo donde nunca nevaba o llovía y donde los dioses festejaban con néctar, se divertían, peleaban, se enojaban, amaban, y socializaban alegremente con cualquier otro grupo de amigos íntimos.

   Después de haber vencido a Crono, Zeus puso a los otros Titanes a trabajar en diversas tareas. Atlas fue el encargado de soportar el mundo sobre sus hombros. A Epimeteo se le asignó la tarea de crear a los animales y a los hombres. Fiel a su nombre (ocurrencia tardía), dotó al reino animal que creó primero, con tantas cualidades positivas, tales como la rapidez, la fuerza, piel y alas, que no le quedó nada para darle al hombre y dejarlo, por lo menos, al nivel de las bestias. Este apeló a su hermano Prometeo. Prometeo, cuyo nombre significa ‘pensamiento anticipado’, ya había tomado la precaución de robar el fuego de Zeus oculto en una vara de bambú hueco, y dárselo al hombre. Con el fuego el hombre fabricó armas para protegerse y las artesanías y las artes para su desarrollo. En Prometeo encadenado de Esquilo, el don del fuego es simbólico de todas las cualidades que hacen al hombre superior a los animales.

   A causa de este desafío a Zeus, Prometeo fue castigado a ser encadenado a una roca donde, en su solitaria eminencia, desafiaba a Zeus con el secreto conocimiento de su eventual liberación y de la caída de Zeus mismo. Con la intención de obligarlo a revelar su secreto, Zeus envió un águila para que diariamente le devorara las entrañas, que se reponían todas las noches para que fuesen devoradas de nuevo al día siguiente. Nadie compartía su secreto hasta que un día Io, que también sufría por el abuso del poder de Zeus, se granjeara su simpatía. Como mortal había sido deseada por Zeus, que tendió una nuble sobre la tierra para que Hera (Juno), su esposa, no lo descubriera haciéndole el amor a Io. Pero la nube suscitó las sospechas de Hera.  Se presentó sorpresivamente donde los amantes y Zeus, intentando salvar la situación, transformó a Io en vaca. Hera le pidió la vaca de regalo. Zeus no visualizó ninguna forma válida de rehusar esta petición sin hacer la situación más sospechosa, así que, de mala gana, le concedió su deseo.  Hera puso entonces la vaca bajo la supervisión de Argo, el vigía de cien ojos de los dioses. Zeus trató de rescatar a Io enviando a Hermes para que actuara y le contara historias en un intento de adormecerlo y hacerlo cerrar todos sus ojos de una vez. Cuando el último ojo finalmente se hubo cerrado, Hermes dio muerte a Argo. La práctica Hera usó los ojos para bordar la cola de su ave favorita, el pavo real, en cuyo plumaje todavía podemos verlos. Ella continuó persiguiendo la amante de su marido y envió un tábano para que mantuviera en movimiento a Io y la persiguiera en su huída por todo el mundo Mediterráneo.

   Cuando la acongojada Io se detuvo en su vagabundeo frente a la roca donde estaba encadenado el rebelde Prometeo, este la consoló prediciendo que Zeus, finalmente, la volvería a su forma humana y que un descendiente suyo, Hércules, mataría al águila y lo liberaría a él también. También predijo que Zeus tendría un hijo del tirano Temis que lo destronaría.  Esta predicción en realidad no se cumplió porque Hércules, después de liberar a Prometeo, temperó los ánimos de Zeus y Prometeo para lograr una reconciliación entre ambos, en cuyo momento Prometeo reveló su secreto. Zeus, habiendo aprendido sabiduría de Prometeo, no llevó a cabo su proyectada aventura amorosa con Temis y por consiguiente mantuvo su trono. El hábito griego de dar a sus dioses cualidades humanas se puede ver nuevamente en esta concepción de que los dioses, al igual que los hombres, pueden aprender a través de la experiencia y lograr la sabiduría con el paso de los años.

   Entre tanto, la creación de la humanidad había gestado problemas humanos a la vez que conflictos celestiales. La primera mujer, Pandora, fue creada como un castigo para el hombre por haber recibido bienes robados (el fuego de Zeus) y haberse tornado tan astuto e dotado. Los dioses le habían dado a Pandora una caja que se le había prohibido abrir. Incapaz de controlar su curiosidad femenina, abrió la caja y liberó todos los males que, desde entonces, han asolado a la humanidad. Presa del pánico, Pandora, cerró la caja y logró preservar la última cosa encerrada ahí, la Esperanza. Una variante más lógica de esta leyenda narra que la Esperanza fue uno de los muchos dones que Prometeo dio al hombre.

    Entretanto Zeus, en su rol de padre de los dioses, continuó entreteniéndose en muchos asuntos amorosos tanto con diosas como con mujeres mortales. Su esposa Hera estaba eternamente celosa, y el señor inmortal del universo a menudo se encontraba en el triste rol de marido oprimido, comprometido en muchas escapadas y enorgullecido de poder eludir la vigilancia de su esposa. Los griegos sonrían comprensivamente ante este prototipo universal de domesticidad. Al mismo tiempo, reverenciaban a Zeus (Júpiter) y a Hera (Juno) como los respectivos principios regenerativos masculino y femenino y como imágenes santas de la paternidad y maternidad. Una hija de Zeus, Palas Atena (Minerva), tuvo un nacimiento extraordinario, al nacer, completamente armada, de la cabeza del Padre Todopoderoso. Su armadura la señalaba como la diosa de la guerra, y su nacimiento de la cabeza de Zeus hacía de ella, también, la diosa de la sabiduría. Era reverenciada, preminentemente, como la diosa de la vida civilizada, puesto que todas las artes y artesanías fueron desarrolladas por la sabiduría y por lo tanto debían su inspiración a su gracioso patronazgo.

   La siguiente lista incluye otros dioses y diosas más comúnmente mencionadas en la literatura:

   FEBO APOLO, hijo de Zeus y Leto, dios solar, arquero y músico (lira), dios de la verdad, de la luz y de la curación. Sacro para él, el oráculo de Delfos divulgaba en lenguaje críptico la voluntad de los dioses.

  ARTEMISA (Diana), hermana melliza de Apolo, diosa lunar, cazadora, y virgen.

  AFRODITA (Venus), hija de Zeus y Dione en una versión, surgida de la espuma del mar en otra, diosa del amor y de la belleza, esposa de:

  HEFESTO (Vulcano), herrero cojo que forjó las flechas de trueno de Zeus.

  CUPIDO, eterno niño, hijo de Hefesto y de Afrodita, maldadoso querubín cuyos dardos han producido un montón de problemas en el mundo.

  HERMES (Mercurio), hijo de Zeus y Maia, hija de Atlas, mensajero y recadero general de Zeus, dios del comercio, comerciantes y ladrones.

  ARES (Marte), hijo de Zeus y Hera, dios de la guerra.

  HESTIA (Vesta), hermana virgen de Zeus, diosa del hogar, venerada en Roma por la sagrada hermandad de las Vírgenes Vestales.

  DEMETER (Ceres), hija de Crono y su esposa Rea, diosa de las semillas.

  PERSÉFONE (Proserpina), hija de Demeter, fue raptada y llevada al Hades. Un acuerdo posterior la devolvió a su madre durante ocho meses cada año. Su permanencia anual en el Hades produce el invierno. Demeter y Perséfone eran ambas asociadas  con la primavera y la fertilidad, como lo estaba también:

  DIONISIO (Baco), dios de la uva y del vino, dios de la fertilidad que moría en el otoño y resucitaba en la primavera. Los misterios Eleusianos estaban dedicados a las tres deidades de la fertilidad. Los festivales de Dionisio eran períodos de regocijo. Puesto que las obras de teatro eran usualmente representadas en estos festivales, Dionisio se convirtió también en el dios del teatro.

   PAN, hijo de Hermes, dios de los bosques con cuerno y pezuñas de macho cabrío, intérprete de la zampoña y supervisor de los gozos rústicos.

  LAS TRES GRACIAS, hijas de Zeus y de Eurinome, hija de Océano, presidían los banquetes.

  LAS NUEVE MUSAS, hijas de Zeus y Nemosina (Memoria) inspiraban el aprendizaje y las artes como se indica a continuación: Clío (historia), Urania (astronomía), Melpómene (tragedia), Talía (comedia), Tepsícore (danza), Calíope (épica), Erato (poesía amorosa), Polimnia (poesía sacra), Euterpe (poesía lírica).

  LAS ERINNIAS (las Furias): Tisífona, Megara, Alecto. Corresponden a la idea de angustias de conciencia, implacablemente perseguían a los que habían cometido actos negativos.

  NÉMESIS, diosa de la venganza, castigaba a los que han cometido actos negativos.

  LAS PARCAS distribuían a cada hombre su destino. Concebidas como tres hermanas, Cloto tejía el hilo de la vida, Laquesis asignaba el tipo de vida que se iba a tener, y Atropos cortaba el hilo que ponía fin a la existencia.


DINASTIAS DE LOS DIOSES
 

(Descendencia indicada por :     Matrimonio indicado por ---)

 
PRIMERA DINASTÍA:                CAOS

                                             NOX --- EREBO

                                                      AMOR

                     ETER      EMERA            URANO --- GAIA

 TITANES: ATLAS  OCÉANO  CRONOS  REA   EPIMETEO PROMETEO  TEMIS

 OLÍMPICOS: HESTIA  POSEIDÓN    HERA --- ZEUS   DIONE  HADES DEMETER

 HIJOS DE ZEUS 

(OLÍMPICOS) ATENEA       AFRODITA       ARES       HEFESTO    HERMES   APOLO     ARTEMISA   PERSÉFONE           
     
       
     

              LOS DIOSES DEL OLIMPO

                                   

 ZEUS

ALCMENA – DANAE  - ELECTRA – EUROPA – LEDA  - EURÍNOME – MNEMOSINA – DIONE – DEMETER – SEMELE –

 HÉRCULES-PERSEO–DÁRDANO –MINOS– ELENA– LAS GRACIAS– LAS MUSAS – AFRODITA-PERSÉFONE-DIONISIO

                      
                                                                          
LOS DIOSCUROS               

     

                       ZEUS

 MAYA  -    METIS  --    TEMIS    -         LETO  -    HERA

 HERMES – ATENA – LAS PARCAS – APOLO  -  ARES

                                        LAS HORAS    -                  HEBE

                                                                                   HEFESTO

                                                   

* El diagrama muestra las esposas e hijos de Zeus. Alcmena, Danae, Electra, Europa y Leda son mortales y sus hijos eran dioses o semidioses. Eurínome, Mnemosina, Dione, Demeter, Semele, Maya, Metis, Temis, Leto y Hera son diosas; sus hijos eran divinidades.

LOS ORÍGENES DE LA GUERRA DE TROYA

   La Guerra de Troya es la leyenda más famosa del mundo. Ningún otro conflicto ha creado más héroes o producido hazañas más fabulosas; ningún otro tema ha sido tan noblemente cantado por los poetas a través de los siglos. En su inspiración a través de la Ilíada y la Odisea nos dio más que sólo gran literatura, porque en estos antiguos registros se encuentran las fuentes de nuestra cultura occidental.

  Por más de tres mil años después del legendario sitio de Troya la ciudad era considerada como algo de naturaleza puramente mítica. No fue sino hasta 1871, cuando el arqueólogo alemán, Schielamann excavó los restos de la antigua ciudad, que la historia homérica asumió una base de hecho histórico.* Existe acuerdo mayoritario que la verdadera Guerra de Troya tuvo lugar c. 1184 a. de C., y que el relato de Homero es un imaginativo y heroicamente magnificada versión de un conflicto real. No sabemos exactamente que produjo la guerra, pero podemos suponer que la ubicación estratégica de la ciudad, cerca de los siempre combustibles Dárdanos le daba una ventaja económica que despertó la envidia de los aqueos, cuya colonización de la península Helénica, frente a Troya, había alcanzado c. 1184 un estado de expansión irresistible. Es posible que los pretextos sentimentales como el rapto de una hermosa mujer fue usado como propaganda para generar una fiebre bélica suficientemente histérica como para transformar un simple ataque oportunista a la ciudad más poderosa del Oeste en una cruzada moral. El éxito de las tácticas griegas está respaldado por la leyenda y por la investigación científica. Las excavaciones de Schliemann, y sus continuadores, probaron que la ciudad había sido destruida por el fuego y el sitio c. 1184 a. de C. En realidad la ‘ciudad’ era más bien un lugar pequeño, más bien un bastión que una activa metrópolis. Sus famosas murallas miden sólo alrededor de 200 yardas de largo, pero son de 15 pies de grosor y alcanzan todavía, a pesar del desgaste del tiempo, sobre 20 pies de altura. La fuerza de esta fortaleza hace más plausible el sitio de 10 años del relato; su concisión le da credibilidad a la leyenda de la persecución de Héctor de Aquiles cuando da tres vueltas alrededor de la ciudad.

   Abandonando la arqueología por el dominio más imaginativo de la mitología, nos enteramos que Troya fue fundada por Dárdano, que dio su nombre a los Dardanelos y era el hijo de Zeus y de la ninfa oceánica, Electra. La ciudad fue llamada Troya por el nombre del nieto de Dárdano, Tros, aunque los escritores clásicos a menudo se refieren al lugar como Ilium (o Ilio), por Ilos, el hijo mayor de Tros. La ciudadela atacada por los griegos fue construida por Ilos, después de un oráculo que le aconsejaba que siguiera a una vaca que había ganado como premio y que construyera la ciudad en el primer lugar que la vaca eligiera para descansar.  Ilos obedeció las instrucciones, construyó la ciudad, y la llamó así por su padre. El lugar fue bendecido por Zeus, que delegó en la diosa Palas Atenea la protección de la ciudad.

    Bajo Ilos, Troya llevó una apacible existencia pastoril pero bajo el reinado de su hijo Laomedonte la ciudad, posiblemente como resultado de una mayor prosperidad y preocupación por el mundo exterior, se empezó a preocupar de la defensa nacional. Con la valiosa ayuda de los dioses Poseidon y Apolo, Laomedonte construyó las murallas de Troya pero, a su término, se negó pagar a sus ayudantes divinos lo que les había prometido. Los dioses se fueron enfurecidos y Atenea, simpatizando con ellos, le quitó su protección a la ciudad. Así Troya, por causa del engaño, perdió sus poderes divinos.

 * En realidad, la excavación de Schliemann mostró que en el lugar se habían construido siete ciudades entre 3000 a. de C. y 500 AD. La Troya homérica es generalmente identificada como Troya 6, una ciudad de tamaño mediano destruida por el fuego c. 1200 a. de C.

    Laomedonte fue sucedido en el trono por su hijo Príamo, cuya esposa Hécuba, le dio cinco hijos: Héctor, Paris, Casandra, Polixena, y Polidoro. Justo antes del nacimiento de Paris, un oráculo informó a Hécuba que su segundo hijo iba a traer el fuego y la destrucción a Troya, así que Hécuba, subordinando su amor maternal por el bien de su país, consintió que Paris fuera condenado a muerte. Pero, como sucede en los mitos, el pequeño Paris fue rescatado por un pastor que lo crió para que cuidara los rebaños, completamente ignorante de sus orígenes reales.

   Mientras tanto los dioses, que habían jurado destruir a Troya, empezaron a moverse en esa dirección con toda la suavidad característica de los altos círculos diplomáticos. El proceso empezó en ocasión de una importante boda de estado: la del Rey Peleo y la ninfa marina Tetis, destinados a ser los padres del héroe griego Aquiles. Todos los notables del Monte Olimpo estaban presentes, excepto Eris, Diosa de la Discordia quien, por razones obvias, había quedado fuera de la lista de invitados. Buscando vengarse, Eris arrojó a la sala del banquete una manzana dorada con la inscripción: A la Más Bella. En la competencia resultante de las expectativas por el premio, el campo de contendoras se redujo finalmente a tres: Hera, Atenea, y Afrodita. Zeus, profundo conocedor de la psicología femenina como para arriesgar su vida como juez de belleza, astutamente designó como mediador al inocente Paris que estaba cuidando sus rebaños cerca del Monte Ida. Para asegurar su voto, las diosas le ofrecieron tentadores estímulos. Hera le ofreció hacerlo gobernante del país mas rico del mundo, Atenea le prometió sabiduría y masculinidad, pero Afrodita, con su aguda intuición de los impulsos del joven, le ofreció la mujer mas bella del mundo como esposa. Paris encontró irresistible el soborno de Afrodita y le dio la manzana a la Diosa del Amor.

    Durante mucho tiempo París esperó que Afrodita cumpliera su promesa y, desconfiando de las promesas de los poderosos, se casó con la ninfa del bosque, Oenone, y se preparó para llevar una gozosa existencia doméstica. Finalmente llegó hasta Troya, donde fue reconocido como hijo del Rey Príamo, largo tiempo perdido, y restaurado a su legítima situación en la sociedad. Continuó viviendo con Onone, hasta que un capricho real lo envió en el camino para lograr el soborno de Afrodita y con él, su predestinado destino como destructor de Troya.

   Parece que Hesione, la hermana del Rey Príamo, había sido raptada muchos años antes por Heracles, que se la había dado al griego Telamón como esposa. Ahora, Príamo, un poco tardíamente, expresó el deseo de rescatar a su hermana, y envió a Paris como delegado para llevar a cabo esta difícil tarea. Deifobo, el hermano de Paris, advirtió al Consejo Troyano que esta misión enviaría a los griegos en hordas contra Troya, pero Paris, convencido que Afrodita le protegería, convenció al Consejo que sus esfuerzos tendrían éxito. Fue equipado, por lo tanto, con una gran flota y un poderoso ejército, y enviado a cumplir su misión. Llegando sin dificultades a Esparta, encontró a Menelao ausente, pero su esposa, la bella Helena, aburrida por su ausencia y lista para recibir entretención de un príncipe extranjero, le ofreció amable bienvenida. La trascendente belleza de Helena le hizo perder los sentidos, como les sucedía a todos los hombres que la veían; y ella tampoco fue indiferente a los requerimientos de este hermoso joven troyano. Pronto Paris se olvidó de su esposa Onone y, también del rescate de Hesione. Con unos pocos seguidores se abrió camino al palacio real al que saqueó y se llevó a Helena como trofeo. La Reina espartana, preocupada del protocolo, hizo algunos aspavientos de resistencia pero su corazón no estaba en este esfuerzo, y pronto se encontró navegando hacia Troya, aparentemente contenta con la situación.

   A su regreso, el dios marino Nereo maldijo a Paris por su acción y predijo una sangrienta guerra que llevaría a la caída de Troya, y no pasó mucho tiempo en que los griegos empezaron a hacer verdad esa profecía. Menelao, el marido ofendido, recordó a varios de los jefes griegos del voto que habían hecho años atrás de proteger el honor de Helena, y pronto todo Helas estaba llamando a las armas. Sólo el astuto Odisea retuvo su apoyo por un tiempo. Considerando que era un esfuerzo malgastado lanzar a un país entero a la guerra por una mujer débil, se fingió loco para escapar de la palabra dada. Cuando los emisarios de Menelao llegaron a solicitar su ayuda, actuó como un lunático, enyugó a un buen y a un asno para arar y con este par mal avenido aró y echó sal en vez de semillas en los surcos. Los emisarios no se convencieron de esta bufonería, sin embargo, y terminaron con la actuación de Odisea al poner a su hijo Telémaco en la línea del surco de Odisea. Cuando levantó el arado para evitar el cuerpo de su hijo, reveló su sanidad y fue forzado a unirse al ejército.

   El futuro héroe Aquiles también  casi evitó el servicio militar. Cuando pequeño, su madre Tetis, temiendo que su hijo eventualmente perdiera la vida en una guerra, lo había vestido de niña. Sin embargo, cuando el rapto de Helena tuvo lugar, el cambio de voz y la incipiente barba hicieron imposible que continuara con su mascarada. Las autoridades pronto descubrieron el disfraz y exigieron sus servicios, y Aquiles se incorporó al ejército y se  comprometió con 50 barcos para la campaña.

    Así organizaron los griegos su hazaña más gloriosa, y con el energético Agamenón de comandante en jefe, la armada se reunió en el puerto beocio de Aulis y se preparó para zarpar con más de mil barcos para atacar a Troya y vengar el honor de las mujeres griegas.

     Pero el Destino había puesto otro obtáculo a los griegos. Durante una cacería Agamenón había dado muerte a un ciervo sagrado de la diosa Artemisa, y en venganza la dios inmovilizó a los vientos dejando varados los barcos de los griegos en el puerto de Aulis durante varias semanas. Desesperado Agamenón recurrió a Calchas, el vate, por consejo, y Calchas profetizó que sólo el sacrificio de Ifigenia, la amada hija de Agamenón, aplacaría la ira de Artemisa y permitiría vientos propicios. Horrorizado al principio, Agamenón, aguzado por el sentido del deber y por los ruegos de los otros héroes griegos, finalmente decidió actuar. Llamó a su hija diciéndole que la casaría  con Aquiles, la llevó al altar del sacrificio donde estaba esperando Calchas con un cuchillo para dar el golpe fatal. Ifigenia se dio cuenta demasiado tarde y le rogó a su padre que le perdonara la vida. Pero Agamenón fue inflexible, y la obediente hija se preparó para el sacrificio. De pronto sucedió un milagro. Justo cuando Calchas estaba por hundir el puñal en el cuello de Ifigenia la joven desapareció y en su lugar en el altar había un ciervo con la sangre fluyendo de su cuello. En un último minuto, Artemisa había provisto un víctima sustituta. En ese mismo momento el viento sopló y griegos, jubilosos por la doble liberación, se embarcaron en sus naves y partieron con rumbo a Troya.

    El relato más famoso sobre la guerra de Troya es, por supuesto, la Ilíada, pero hay que recordar que este magnífico poema cubre sólo un breve episodio en un conflicto de 10 años. Entre el tiempo de la partida de Aulis y el comienzo del poema épico de Homero, hay un lapso de 9 años; años ricos en aventuras para los griegos. Primero, Filoctetes fue mordido por una víbora durante una excursión a la playa y tuvo que ser abandonado.  Luego la armada griega atracó por equivocación en Misía, en la costa del Asia Menor, y peleó una sangrienta batalla con sus aliados, los misianos, creyendo que eran troyanos. Antes de darse cuenta del error, el Rey Telefo fue herido por la lanza de Aquiles, que infligía heridas incurables. Al descubrir que eran sus aliados los griegos trataron por todos los medios de reparar su error. Enviaron por sabios médicos para atenuar el dolor de la herida de Telefo, y se demoraron ahí semanas esperando que el rey se recuperara. Eventualmente, Telefo se recuperó cuando el oráculo sugirió que se le llenaran las heridas con los filamentos de la lanza que las había infligido.

   Estos desafortunados esfuerzos consumieron caso tres meses, y era ya primavera cuando, finalmente, los mil barcos alcanzaron Troya. Se estableció un vasto campamento, y los troyanos se estremecieron de terror al ver el poder de las fuerzas enemigas. La pelea empezó casi de inmediato, pero se arrastró durante nueve años con pocas victorias para uno u otro lado. Luego los griegos capturaron y dieron muerte al joven Polidoro, hijo del Rey Príamo de Troya. Este ultraje hizo aumentar el odio y el celo de los troyanos y la guerra alcanzó su mayor intensidad climática. Es en este momento del décimo años que comienza la Ilíada.

 GENEALOGÍA DE LA CASA DE TROYA

                 PRÍAMO:

                                             ZEUS  …..  ELECTRA  (hija de Atlante)

                                                       DÁRDANO     -----  TEURO (Samotracia, Arcadia)

                                                                   c.   Hija del Río Sinois

                                                               TROS

                                     ILO             ASÁRACO          GANIMEDES

                                (Ilión/Tros)    ---------  Paladio (estatua de madera de Palas Atenea)

                           LAOMEDONTE       -----------Pérgamo

                                                                            Pelea con Hércule – maldición

                                     PRÍAMO   -------  c.  HÉCUBA

                HÉCTOR   -   PARIS   -  CASANDRA  -  POLIXENA  -  POLIDORO


INTRODUCCIÓN A LA ILIADA

. La Historia de la Caída de Troya.-

   Para la mayoría de los griegos era un pedazo de historia, no un pedazo de leyenda o mito, y los personajes principales y el curso esencial de los acontecimientos eran asuntos de acuerdo general.

  Resumen de la historia esencial: Paris, también llamado Alexandro, era el hijo de Príamo, Rey de Troya, una ciudad en el rincón noroeste del Asia Menor. En un viaje por el mar, fue atendido, en ausencia de Menelao Rey de Esparta, por Helena, su esposa, a quien  se llevó en su viaje de regreso a Troya, con su consentimiento. Allí Helena vivió con él como su esposa. 

  Los príncipes griegos reunieron una armada de más de mil barcos para atacar Troya y forzar el regreso de Helena. La armada estaba guiada por Agamenón, el hermano mayor de Menelao, y Rey de Micenas. Incluía muchos príncipes  o reyes del Peloponeso, la Grecia central, Tesalia, y otras islas; y cada príncipe dirigía sus propios seguidores. La flota se reunió en Aulis en Boecía, pero la falta de viento propicio la dejó detenida hasta que Agamenón sacrificó a su hija, Ifigenia, para hacer que los dioses les fueran propicios, y de ahí se dirigió a Troya donde, después de una batalla, lograron atracar, sin lograr tomar la ciudad. Ahí permanecieron durante 9 años sitiando a la ciudad,  manteniendo a los troyanos a la defensiva, y atacando y saqueando diversos lugares de los alrededores.

   En el décimo año, Agamenón, peleó con Aquileo, su aliado más poderoso. Aquileo se retiró de la batalla junto con sus seguidores. En su ausencia los troyanos, guiados por Héctor (hijo de Príamo y hermano de Paris), tuvieron temporalmente éxito en rechazar a sus enemigos y amenazaron con quemar las naves. Aquiles se reincorporó a la batalla, mató a Héctor y rechazó a los troyanos. Aquileo mismo cayó pronto después, pero su muerte no salvó a Troya, que fue posteriormente tomada por los griegos. La mayoría de sus defensores fueron muertos, la población no combatiente fue llevada en esclavitud, y el reino de Troya obliterado.

   Los príncipes griegos iniciaron su viaje de regreso entre problemas del tiempo, rencillas y la hostilidad de aquellos que habían dejado en sus hogares tantos años antes. La destrucción de Troya se llevó a cabo por el designio y voluntad de los dioses.

   Esta es la historia básica de la historia de Troya. Otros detalles o episodios pueden haberse agregado y aceptado después, pero esto es, hasta donde sabemos, lo que los escritores griegos aceptaban.

 
    Los Poemas Homéricos.-

   Los griegos consideraban a Homero como su primer y más grande poeta. Por lo menos era el primero del cual se tenían textos que citar, ya que textos razonablemente seguros existían de por lo menos fines del siglo VI a. de C; y probablemente de mucho antes (Pisistratos, tirano de 560 a 528 a. de C.).

  Homero estaba a la cabeza de la tradición literaria. Sólo Hesíodo podía comparársele, pero era menos citado.

   De los dos grandes poemas homéricos, la Iliada tiene que ver con la historia de Troya, la Odisea con el regreso al hogar de los héroes griegos después de la captura de la ciudad: en particular el retorno de Odisea, las aventuras, tentaciones y peligros que sobrellevó en su viaje de retorno a Ïtaca donde restauró el orden en su propia casa. Ello es, tiene que ver con material cronológicamente posterior al de la Iliada, y es considerada, en la antigüedad como ahora, posterior a la otra composición.

    La Historia de la Iliada.-

  La Iliada es un poema de 15.693 versos, escritos en hexámetro dactílico, i.e., una sílaba acentuada, seguida de dos no acentuadas: cámara /´- -/. Ha sido dividida, al igual que la Odisea, en 24 libros, que varían de largo de 424 a 909 versos. Esta división se llevó a cabo mucho más tarde, después de Platón, probablemente en el s. III a. de C. La división estuvo bien hecha, las terminaciones marcan puntos claros y cruciales de la narración, y la numeración es todavía usada regularmente en las ediciones modernas del texto.

   La acción posterior se desprende de la situación inicial que produce la cólera de Aquileo. La captura de Crispida, hija de Crises, sacerdote de Apolo en Crise, un pequeño lugar cerca de Troya, entregada a Agamenón (Aquileo había recibido a Briseida). Criseida debe ser devuelta a su padre – Apolo ha infligido un plaga sobre los griegos - , y Agamenón le quita torcidamente a Briseida a Aquileo. De ahí su cólera y su retiro de la acción.

   La Iliada y la historia de Troya.-

  Diferencias:

  1. La Iliada no es la historia de Troya. Ni el principio ni el fin de la guerra son narrados en la Iliada. La acción comienza el año décimo del sitio (II.134) y concluye algunas semanas después, todavía en el décimo año, sin que la ciudad haya sido todavía tomada.

  2. La trama central es la historia de Aquileo, o como se la considera frecuentemente, la tragedia de Aquileo, que se desarrolla desde su pelea con Agamenón y su retiro de la lucha, los sufrimientos de los griegos durante su ausencia, la muerte de Patroclo quien trató de sacar a los griegos de la situación en la cual los había puesto Aquileo, y la venganza de Aquileo sobre Héctor, que había dado muerte a Patroclo.

   Esto no es una crónica sino una tragedia, con principio, medio y fin. Es la historia de un gran hombre que por una falla de su carácter, esencialmente noble, acarrea el desastre sobre si mismo, puesto que la muerte de Patroclo es un acto de un acto de libre albedrío de parte de Aquileo. Su cólera, primero contra Agamenón, luego contra Héctor, se resuelve finalmente con el perdón cuando el cuerpo de Héctor es finalmente devuelto a Príamo, su padre. Este hecho, no la caída de Troya, pone fin al relato. De hecho, Aquileo, ni en la Iliada ni en ninguna otra parte, toma a Troya; muere antes pero su muerte no es relatada en la Iliada, pero si anticipada (XVIII: 95-100; XXII: 356-359). La lucha durante la ausencia de Aquileo no es una lucha más como la que se nos da a entender tuvo lugar en forma continua durante los 9 años de sitio, sino un extraordinario contraataque de los Troyanos, sólo posible durante la ausencia de Aquileo (esto está explicitado por Homero en IX:352-359. Ver también el parlamento de Polidamante, XVIII: 254-265).

  Resumiendo, la Iliada es la historia de Aquileo. Esta no puede ser totalmente desprendida de la historia de Troya, o de los aqueos y troyanos. Hay mucho en la Iliada que nada tiene que ver con Aquileo, pero sus acciones personales tienen efectos que van más allá de su historia personal. Al vengar a Patroclo salva a los griegos. Al matar a Héctor condena a Troya.

  Si la Iliada no cuenta la historia de Troya, debe existir un relato previo, o más de uno, que si lo haga. La Iliada es una obra de arte desarrollada dentro del ámbito de una crónica, pero no es la crónica misma.

         La fecha relativa de Homero.-

   Relación cronológica entre Homero y su material, i.e., la guerra de Troya. La tradición establece como fechas para la caída de Troya de 1334 a. de C. a 1150 a. de C. Heródoto aproxima la fecha a 1250 a. de C.

   Las fechas sobre Homero son aun más variables. Heródoto lo ubica “400 años antes de mi tiempo, a lo más”; ello es, c. 850 a. de C.

  Entre el tiempo del relato de Homero y el tiempo de Homero, la leyenda griega ha ubicado dos grandes eventos: la invasión de los dorios y la colonización jónica. La guerra de Troya tuvo lugar antes; Homero vino después. Los grupos helénicos más importante venían de Tesalia, Boecia y el Peloponeso.

    En cuanto a Homero sólo podemos estar seguros de que nació en o cerca de la costa del Asia Menor. Se ubica, por lo tanto, después de la invasión jónica; la invasión jónica viene después de la invasión dórica; y la invasión dórica viene después de la guerra de Troya. Sin considerar fechas, esta secuencia es bastante segura:

      1192-1183 ?   - Guerra de Troya. Heródoto: 1250 a. de C.

      1104               - Invasión dórica    1176 – Nombramiento de Orestes.

      1100-850        - Invasión jónica     

        840                - Homero

        776                - Primeros juegos Olímpicos.

 
   Relación de Homero con su material.-

  Hubo una lucha, un evento; de este evento surgió una leyenda y después vino Homero.

  El texto indica el comienzo de la leyenda: IX: 434-605  Historia de Meleagro.

         VI: 145-211  Historia de Glauco y Belerofonte;  IX: 182-189  Aquileo canta sobre “las hazañas de los hombres”, acompañándose de la lira.

   Es evidente que hubo transmisión oral a través de generaciones entre el evento y Homero. Había, por lo tanto, ciertos hechos establecidos que Homero no podía cambiar; una historia básica que Homero conocía y que estimulaba y limitaba su invención. Aunque Homero ha seleccionado una serie de eventos que ocupan unas pocas semanas del décimo año de la guerra y no se preocupaba del principio o del fin, es evidente que conoce a ambos.

  Los aqueos vinieron por Menelao para rescatar a Helena. Esto se da por sentado y es a menudo aludido en el texto. Homero sabe, y también lo saben los personajes de la historia, que Troya ha de caer, pero esto no es explicitado. La abducción de Helena es aludida, más bien casualmente, en diversos contextos:

   a)  II: 157-162  Parlamento de Hera. No hay más explicaciones. Los auditores sabían quien era Helena y lo que había hecho. Este material básico no es importante en la parte de la historia de Troya en la Iliada.

   b) Primera introducción de Héctor  (I: 241-243).

   c) Patroclo (I: 307; I: 336).

   d) Material marginal que forma parte de la historia de Troya.

    Material marginal.-

  Proposiciones a verificar en Homero:

  a) La causa última de la guerra de Troya: el Juicio de Paris.

  b) Los héroes aqueos habían sido pretendientes de la mano de Helena. Su padre, Tindareo, les hizo jurar lealtad a quien la desposara, en casa que alguien la raptara.

  c) La flota aquea es detenida en Aulis por la cólera de Artemisa. Agamenón sacrifica a su hija, Ifigenia, a Artemisa para apaciguar a la diosa.

  d) Tetis sumergió al infante Aquileo en la laguna Estigia para hacerlo invulnerable, pero el talón, por donde lo sostuvo, no tocó el agua y constituyó su punto vulnerable.

  e) Troya fue tomada por medio de un caballo de madera.

  Estas cinco proposiciones forman parte de la tradición familiar. ¿Cuánto apoyo sobre ellas se encuentra en la Iliada?

 a) La afirmación (XXIV: 25-30) es minimizada y los nombres de Helena y Afrodita suprimidos. ¿Interpolación? Parte de la tradición (el territorio) que a Homero no le interesaba enfatizar.

 b) No hay mención de ello, ni nombre de Tindareo.

 c) Aquileo en la Iliada no es ni más ni menos vulnerable que los otros. Héctor, antes de  morir, predice que Apolo y Paris lo matarán (XXII: 359). No hay mención del talón.

 d) Ninguna referencia al caballo de madera. Mencionado varias veces en la Odisea   (IV: 272; VIII: 493-494; XI: 523). Se afirma que fue construido por Epeo (VIII: 493;

XI: 523).

  Estos cuatro últimos episodios parecen ser post-Iliada,  o post-homéricos. Aparecen en la tradición posterior, más rica en episodios que la Iliada. La aparición de poemas homéricos, o por lo menos de la Iliada, parecen haber sido seguidos de un grupo de continuaciones o secuelas en un proceso diseñado para contar toda la historia de Troya en una serie de poemas épicos. Las adiciones más conocidas de Homero se encuentran en la serie conocida como Ciclo Épico. Otras provienen de diversas fuentes, a veces muy posteriores.

   El Ciclo Épico y otras secuelas.-

    Se da el nombre de Ciclo a un grupo de poemas porque, reunidos, redondean, completan la historia de la era heroica. Los poemas mismos se han perdido. Sólo tenemos, aparte de fragmentos citados por otros autores, resúmenes en prosa dignos de confianza. En realidad, resúmenes de resúmenes  (el de Proclo, resumido por Fotio, por ejemplo). Además hay diversas obras que parecen haber abordado el material de Troya; en especial un grupo de catálogos adscritos, por tradición, al nombre de Hesíodo. En este material se inspiraron los grandes poetas líricos.

  Homero no hace referencia alguna al sacrificio de Ifigenia; su historia le permite ignorar este episodio que puede haber sido una invención posterior para justificar el asesinato de Agamenón por Clitemnestra (mencionado en la Odisea).

 EL CICLO ÉPICO Y LA GUERRA DE TROYA Y SUS PARTICIPANTES

Parte de la historia incluída   Nombre obra    Nombre autor            Fecha    No. de libros

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

De la decisión de los dioses        Cipria       Stasinos de Chipre       No dada   de producir la pelea de Aquileo y Agamenón

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

De la cólera de Aquileo al           Iliada        Homero                       S. 18 ¿                   24 entierro de Héctor

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

De la llegada de las Amazonas   Aitiopis    Aretinos de Miletos    776 a 744               5 al suicidio de  Aias                                                                           a. de C.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------

De la muerte de Aquileo a la      La Pequeña   Leches de Lesbos        ¿                        4

caída de Troya y la partida         Iliada         (o Testorides o Kinaiton

de los aqueos                                                  o Diodoros o Homero)

---------------------------------------------------------------------------------------------------------

De la construcción del caballo     Saqueo de   Arctinos de Miletos   776-774 a. de C.   2 

de madera a la caída de Ilion

y partida de los aqueos

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

Los retornos de los diversos       Los Retornos  Agías de Troizen (o         ¿                5   

héroes                                                                  un innominado

                                                                             Kolofonian o Homero) 

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

El retorno de Odiseo  Odisea    Homero      En duda            24

---------------------------------------------------------------------------------------------------------

Del retorno  de Odiseo     Telegonia       Eugamon de Cirene      568 a. de C.    2

 su muerte

 Nota: las fechas (tradicionales) son, como de costumbre, poco confiables, pero pueden ser relativamente seguras.

 LA CASA DE LOS ATRIDAS

De todas las familias malditas de la literatura, la Casa de los Atridas se destaca como la más desafortunada. A través de generaciones marcadas por el asesinato, el engaño, el adulterio, la blasfemia, el canibalismo, y la insanía, los descendientes de Tántalo conservaron un poder y una dignidad que casi alcanzó la grandeza e hizo que lo que habría sido mera perversión en los mortales corrientes tuviera la estatura de la tragedia. Con la excepción de Tántalo, el fundador de la línea familiar, la mayoría de los miembros de la tribu parecen haber sido más bien desafortunados que completamente perversos. Sus intenciones eran en general  de las mejores, y ciertamente no se puede impugnar su valor y habilidades como líderes, pero en casi todos los casos incurrieron en acciones malvadas a pesar de si mismos. En todo caso, ninguna familia ha sido más celebrada en la literatura clásica; los nombres de Tántalo, Niobe, Pelops, Agamenón, Menelao, Clitemnestra, Ifigenia, Electra, y Orestes son familiares a todos los lectores y sus acciones y desgracias constituyen la simiente de la literatura clásica.

  Como todas las antiguas familias griegas, la Casa de los Atridas, traza su ancestro a Zeus mismo.

 

LA CASA DE LOS ÁTRIDAS

 
                                                     Zeus

                                                             Tántalo

     Pélope  c. Hipodamia                                               Niobe

                  hija. de ENOMAO

 Atreo                                                                                      Tiestes c. Pélope

                                                                                                         su propia hija

Agamenón                             Menelao              Anaxibia

  c. Clitemnestra                    c. Helena             c. Estrofio           Egisto

                                                                            r. de Foris

Crisostemis

           Ifigenia                                                     Pilades c. Electra

               Orestes

                    Electra

                                                  Ermione

                                                  c. Orestes

 

 LA CASA DE CADMO

Fundador de Tebas

 

El Rey de Sión tuvo varios hijos y una hija, Europa. Un día Europa fue raptada por Zeus, quien asumió la forma de un toro y se llevó a su no del todo involuntaria víctima sobre su lomo a la isla de Creta, donde ella dio a luz a Minos y a Radamantis. Entretanto el Rey de Sidón, no sabiendo que su hija se había convertido en la concubina del mismo Zeus, envió a sus hijos a buscarla y les prohibió retornara Sidón hasta no haber rescatada a la desaparecida hija.

   Uno de los hijos, Cadmo, viajó a Delfos a consultar el oráculo de Apolo en relación al paradero de su hermana. El oráculo le aconsejo que se olvidara de Europa y le ordenó que fundara una ciudad propia. Le aconsejó que siguiera a una cierta ternera y eligiera el lugar donde esta descansara para construir su ciudad, que se llamaría Tebas. Cadmo siguió las órdenes del oráculo, pero antes de poder construir la ciudad, se vio forzado a matar a un sanguinario dragón. La diosa Atenea le ordenó entonces que sembrara los dientes del dragón, los que crecieron inmediatamente como guerreros completamente armados. Estos guerreros se volvieron unos contra otro en combate mortal y, a pesar de los esfuerzos de Cadmo por evitar esta carnicería, sólo cinco sobrevivieron. Con estos cinco, Cadmo llevó a cabo la construcción de Tebas. Cadmo reinó sabiamente en Tebas,  se casó y tuvo un feliz matrimonio y cinco hijos y una hija. Sin embargo, a pesar de toda su habilidad y genuina disposición positiva, Cadmo estuvo condenado a ser padre de una infeliz prole, y durante muchas generaciones la desgracia se ensañó en sus descendientes. De todos ellos, ninguno más desgraciado que Edipo, cuyo terrible destino ha sido contado por Sófocles en el que es, probablemente, el más grande de todas las tragedias griegas.

 
 

LA CASA DE CADMO

Tebas

                                                          Cadmo

                                                            c. Armonía

 

Semele                  Ino (Lencotea)           Agave        Antónoe               Polidoro

 c. Zeus                 c. Mecertes                Penteo        Acteón                   Lábdaco

                                 (Palaemón)

Dionisio                                                                                                      Layo

                                                                                                                  c. Jocasta 

 

                                                                                                                    Edipo

                                                                                                                   c. Yocasta

                                                                                                                   su madre

 

                                 Eteocles             Polinices        Antígona                  Ismene

 

 EL DESARROLLO DEL DRAMA GRIEGO

 La Leyenda Dionisíaca

  El teatro desde sus comienzos ha estado íntimamente ligado a la religión. Tuvo sus orígenes en los antiguos festivales sagrados griegos y floreció a través del período clásico, al igual que un rito religioso, como una forma de entretenimiento. Después de un lapso de varios siglos, durante la era cristiana temprana revivió, de nuevo, como parte del culto divino, en los autos sacramentales del medioevo. Una y otra vez esta relación resultó embarazosa para la iglesia, y una y otra vez la ira clerical ha sido descargada sobre su impredecible pariente, sin embargo el púlpito y el escenario han permanecido inextricablemente unidos en función y atractivo.

 Es interesante observar que el teatro, tan a menudo despreciado por sacerdotes fanáticos como un hijo del pecado, haya tenido su origen en un pecadillo divino y que haya crecido de la veneración de un dios ilegítimo – el Dionisio griego, dios de la fertilidad y del vino. Dionisio era sólo medio dios ya que su madre era mortal y no es mencionado como divinidad por Homero. Era hijo de Zeus y Sémele, hija del Rey Cadmo de Tebas, y su nacimiento fue absolutamente irregular. Zeus estaba tan enamorado de Sémele que le prometió no rehusarle nada. Hera, la celosa esposa del Todo-Poderoso Padre, indujo a Sémele en un sueño a desear ver a su amante en todo su esplendor celestial y la ansiosa joven hizo esta petición. Zeus trató de disuadirla, pero ella insistió, y el dios, por su juramento, se vio obligado a aceptar. Se apareció ante Sémele como un relámpago y la mató, y así Hera tuvo su venganza. Al morir Sémele había estado embarazada de un hijo de Zeus. Zeus salvó al feto arrebatándole de las cenizas de su desafortunada madre y lo escondió en su propio muslo hasta que estuvo listo para su nacimiento.

   Ino, la hermana de Sémele, quiso adoptar al recién-nacido Dionisio, pero la enfurecida Hera la castigó por esto impío deseo, haciéndola enloquecer, a ella y a su marido, y haciendo que mataran a sus propios hijos. Entonces Zeus, para proteger al infante de la furia de Hera, lo dejó al cuidado de Hermes en el valle de Nysa, donde fue criado por las Hyades, un grupo de ninfas a quienes Zeus premió convirtiéndolas en estrellas.

  Al llegar a su madurez, los problemas de Dionisio continuaron. Nadie en su propio país quería aceptarlo como una divinidad y se vio obligado a vagar sobre la faz de la tierra, enseñándole a los hombres la cultura del vino y conquistando un grupo de discípulos, conocidos como menades o silenos (los romanos las llamaron bacantes de Baco, el nombre romano de Dionisio). Estos seguidores estaban dedicados a la producción y a la fertilidad, pero eran salvajes, inmoderados y, a veces, hasta  sanguinarios. La llegada de Dionisio y de su salvaje grupo de seguidores no era recibida con mucho placer por sus contemporáneos. Fue furiosamente rechazado por Licurgo, Rey de Tracia, expulsado de su país. En su Tebas natal fue hecho prisionero por su primo el Rey Penteo, y se vio forzado a destruir a su atormentador emborrachando a todas las mujeres tebanas, las cuales, en su frenesí, se volvieron en contra de su gobernante y lo hicieron pedazos. En otra ocasión, Dionisio fue capturado por piratas y se salvó de la tortura sólo por un despliegue de magia medicinal con el que impresionó las mentes rústicas de sus captores. Hizo que el barco pirata se detuviera a pesar del viento e hizo que el vino fluyera de las velas y que parras verdes florecieran del mástil.

 Luego, como un gran final, se convirtió en un furioso león y aterrorizó tanto a sus captores que estos se arrojaron al mar y murieron. Eventualmente, fue aceptado por los dioses como uno de los suyos y, después de una vida de sufrimientos terrenales, ascendió al Olimpo y ocupó su legítimo lugar entre los inmortales.

  No fue sino hasta su reconocimiento como un dios que Dionisio empezó a ser apreciado por los griegos. Sólo entonces se aclararon los aspectos contradictorios de su naturaleza. El vino, la fertilidad, el gozo de vivir fueron considerados como grandes ventajas para los humanos, pero también eran considerados como fuerzas destructoras si se abusaba de ellos. Adecuadamente usados, podían dar al hombre vitalidad, éxtasis, y esperanza, aspectos necesarios para poder afrontar las dificultades de la existencia; podían darle un sentido de creatividad y desarrollo que hace de la vida una experiencia positiva y no una experiencia negativa y desesperanzada. Fue en este sentido afirmativo que los griegos en el Siglo VI a.C. desarrollaron los grandes festivales dionisíacos que dieron lugar al nacimiento del drama.

 
Los Festivales Dionisíacos

 Los festivales corales en honor de los diversos dioses se originaron muy temprano en la civilización griega. Estos festivales eran de origen rural, pero eventualmente se extendieron a las ciudades y lograron su máximo desarrollo en ambientes urbanos. Los eruditos están en desacuerdo con respecto a cuánto afectaron estos festivales al desarrollo del drama, pero es indisputable que la tragedia griega fue el producto directo de una forma de festival coral: aquel dedicado al mito de la fertilidad. Es supremamente importante considerar que el teatro griego no era una actividad de todo un año: las representaciones estaban confinadas sólo a los festivales dionisíacos. De las cinco ceremonias anuales que celebraban al dios de la fertilidad y el vino, tres estaban directamente relacionados con el drama. La Dionisíada Rústica o Menor, que se llevaba a cabo en Diciembre en los distritos rurales, la Lénae Festival de la Vendimia en Enero, y la Gran Dionisíada en Marzo, estaban caracterizadas por presentaciones dramáticas, las cuales del Siglo VI adelante evidenciaron un rápido desarrollo en profundidad y complejidad. Las primeras obras eran poco más que odas ditirámbicas cantadas al unísono por un grupo de profesionales vestidos como sátiros y rociados con vino. La presentación tenía lugar en la esquina de una calle o en una plaza pública (los teatros sólo aparecieron en el Siglo V), y la temática de la oda eran las tribulaciones y sufrimientos terrenales de Dionisio.  Puesto que los actores estaban vestidos de machos cabríos (tragodoi) o posiblemente porque un macho cabrío (tragos) era sacrificado durante la presentación, la palabra tragodia, o canción del macho cabrío, se usó para referirse a este y a los desarrollos posteriores del drama serio. (La palabra drama misma, entre paréntesis, significa simplemente una acción).

 El drama dio un gran paso adelante a mediados del Siglo VI, cuando un poeta llamado Tespis separó al actor principal del coro y le hizo llevar sobre si el peso de la narración y de la pantomima, concentrando así el foco de la acción. Tespis creó la concepción de un actor individual y, al agregar un segundo elemento para la presentación de la historia, introdujo la oposición o el conflicto sin el cual no puede existir el verdadero drama. No es de extrañarse, entonces, que la posteridad le haya conferido el título de Padre del Drama. En el siglo V, Esquilo agregó un segundo actor, y una generación más tarde, Sófocles agregó un tercero, aumentando así la flexibilidad de la presentación dramática.

 
Debe recordarse, sin embargo, que aun cuando el drama griego nunca contenía más de tres actores principales, ningún dramaturgo se restringía a escribir para sólo tres partes solistas. Generalmente un actor actuaba la parte de la figura central; los otros ‘doblaban’, i.e. asumían muchas partes menores a lo largo de la obra. Tespis escribió muchas obras, pero ninguna de ellas ha sobrevivido. Similarmente, la obra de otros dramaturgos del Siglo VI, como Cherilos, Partinal, y Frunico, ha desaparecido y sólo existe en diminutos fragmentos.

   El gran florecimiento del drama tuvo lugar en el Siglo V, con figuras tan destacadas como Esquilo, Sófocles, Eurípides, y Aristófanes (en la comedia), que produjeron obras que siguen siendo consideradas entre las más grandes creaciones de la historia de la literatura. A esta altura, la escritura dramática había alcanzado tal desarrollo en su forma clásica, que no fue sino hasta 2.000 años más tarde, con Shakespeare, que encontramos obras de teatro comparables. Habían desaparecido completamente las presentaciones callejeras, crudas y medio improvisadas de los coros de sátiros; el teatro era ahora una forma artística compleja, sutil, y religiosamente significativa con un espacio especialmente diseñado para cobijar sus funciones y personal de actores, productores, dramaturgos, directores, y miembros del coro, altamente profesionales. Y es a la naturaleza de este sofisticado arte del Siglo V, que dirigimos ahora nuestra atención.

 La Naturaleza del Drama Griego.

     Hay que enfatizar que para los griegos el drama no era sólo entretenimiento, sino una forma seria de veneración divina. De ahí que las obras eran compuestas en una gran escala para impresionar al público con el significado espiritual de la ocasión. En un sentido, cada obra era un sermón para enfatizar esos conceptos morales de contención y humildad que, aun más que la mera adoración de los dioses olímpicos, constituían la verdadera religión griega. El concepto ético más frecuente en la tragedia griega clásica era el de hybris (o hubris), o la caída que sucede al orgullo presuncioso y a la arrogancia.

    La tragedia griega es aún muy efectiva cuando es presentada por buenos actores, pero las convenciones que gobernaban  su escritura y puestas en escena son radicalmente diferentes de las actuales. Quizá la más difícil de estas convenciones para el estudiante contemporáneo es entender que las obras eran invariablemente compuestas sobre tramas totalmente familiares para todos los miembros del público. Las historias de Prometeo, Agamenón, Medea, y Edipo eran conocidas hasta por los griegos analfabetos y el dramaturgo ateniense era juzgado no sólo por los elementos de novedad o sorpresa sino por su habilidad dramática, delineación de personajes, y excelencia poética en el manejo de este material tan familiar.

      Las obras usualmente respetaban las así-llamadas “unidades clásicas” de Tiempo, Lugar, y Acción; ello es, presentaban un episodio dramático, sin tramas secundarias o interpolaciones para “alivio humorístico”, en un solo ambiente, y con una acción que podía concebiblemente ocurrir en veinticuatro horas. La acción misma sobre el escenario era muy limitada; los griegos estaban más interesados en escuchar bella poesía hermosamente leída que en puestas en escena muy elaboradas. Además, los elevados zapatos (coturnos) usados por los actores para darles mayor estatura tendían a hacer difícil o ridícula cualquier acción rápida. Es esta la razón, y no por delicadeza o remilgos, que los derramamientos de sangre en las tragedias griegas ocurrían

 
siempre fuera del escenario; los griegos preferían imaginar una buena escena de sangre que tener que contemplar una simulación lenta o ridícula.

    El poeta no sólo debía respetar las unidades y construir sus tragedias con historias folklóricas o míticas o eventos históricos contemporáneos, sino que también tenía que seguir la tradición y seguir una rígida forma de construcción dramática, como la que se indica:

    1. Prólogo, o parlamento introductorio del actor protagonista. Generalmente este prólogo era una parte integral de la obra y cumplía la función de ubicar  la escena y situación dentro del marco del drama mismo. En algunas de las obras de Eurípides, se puede observar un prólogo diferente de uno puramente expositorio, pero este recurso no es común sino hasta el período romano.

   2. La párado, o entrada del coro. El coro estaba constituido por 12 (más tarde 15) miembros que cantaban y ejecutaban una danza lenta apropiada para la naturaleza seria de la obra. La declamación de los pasajes corales era estilizada, pero no rígida,, y los versos mismo estaban escritos en ritmos bastante regulares con mucha preocupación por el efecto fónico y rítmico de las palabras empleadas. El tipo más frecuente de construcción coral era la estrofa, cantada por la mitad del coro, la antiestrofa o respuesta por la segunda mitad, y la époda, o final combinado.

   3. El cuerpo principal de la obra sigue al párados y consiste en episodios dramáticos a cargo de los actores principales entremezclados con odas corales (estásimo). Estos episodios, generalmente cinco, corresponden en términos generales a los actos del drama moderno, aunque son considerablemente más breves. La relación entre los episodios y la odas corales varían bastante: en las primeras obras de Esquilo el coro comenta directamente la acción y está a menudo involucrado en el drama mismo, mientras que en el período tardío de Eurípides los pasajes corales apenas si parecen algo más que entreactos poéticos y atmosféricos. Algunas veces, en reemplazo del estásimo, el dramaturgo incluye un commus, o pasajes de diálogos alternados entre el actor principal y el coro.

     4. Finalmente, después de la conclusión de la secuencia de episodios e interludios corales, viene el exodus, o partida del coro, muy semejante al final de una ópera italiana romántica. De hecho, la tragedia griega, por ser una combinación de actuación, canto, y baile, tiene mucho más en común con la ópera que con el drama moderno.

   La tragedias griegas eran generalmente presentadas en tetralogías, o serie de cuatro obras, las primeras tres de las cuales eran serias y la cuarta, una obra-satírica y más liviana. Contrario a la creencia general, estas obras no eran necesariamente secuenciales o relacionadas temáticamente. De hecho, sólo Esquilo parece haber sido razonablemente consistente al componer sus tetralogías en forma serial. No ha sobrevivido ninguna tetralogía, pero en Agamenón, Las Coéforas, y Las Euménides  tenemos todavía las tres secciones principales de una de las más grandes creaciones dramáticas del mundo; sólo la obra satírica se ha perdido. El Edipo Rey, Edipo en Colona, y Antífona de Sófocles tienen una trama secuencial, pero sabemos que fueron compuestas en diferentes momentos de la carrera del poeta y por lo tanto no son parte de la misma tetralogía.

 
    Una de las costumbres más gratas del drama griego era la competencia de premios en la cual los poetas dramáticos rivalizaban por premios de poco valor monetario pero de gran prestigio social. Estas competencias se celebraban durante los seis días de  La Dionisíada Mayor de Marzo. El primer día del festival estaba dedicado a las procesiones y al regocijo general, pero a continuación de este útil estallido emocional venían los cinco días de competencia poética: uno para las odas ditirámbicas, uno para las comedias, y tres para las tragedias. En cada uno de los tres días se presentaban tres tetralogías de diferentes poetas. La votación era realizada por diez jueces, cinco de los votos eran escogidos al azar, contados y el resto era destruido sin haber sido examinado. Teóricamente, los jueces eran rectos y objetivos, pero en realidad el público tenía un rol muy importante en la distribución de premios. El público ateniense tomaba muy en serio su teatro y era muy desinhibido para manifestar su aprobación o desaprobación de actores, dramaturgos y jueces. Generalmente los últimos consideraban su seguridad y existencia y votaban con el consenso del público. Que el juicio crítico de la ciudadanía ateniense era tan discerniente como emocional es evidente por el hecho que otorgaron 28 primeros o segundos premios a Esquilo, 30 a Sófocles, y 6 a Eurípides. Pocos otros dramaturgos fueron así reconocidos, y no existe ninguna obra completa de ninguno exceptuando las de los gloriosos tres.

 Comedia Griega.

    Como la tragedia, la comedia griega remonta sus orígenes a los antiguos festivales donisíacos. Como ya se ha dicho, estas celebraciones religiosas usualmente empezaban con gran pompa y desinhibidas orgías, y es de este aspecto extático y licencioso  de la veneración de Dionisio que se desarrolló la Comedia. Este origen explica la casi increíble grosería y obscenidad de la comedia griega; también explica su forma de humor tan tosco e improvisatorio.

    La comedia como forma literaria se desarrolló más tarde que la tragedia, y es natural que haya adoptado muchas de  las convenciones formales de su hermana mayor, como el sistema de tres actores, el coro, y la estructura literaria general. Dentro de esta estructura formal, se pueden apreciar varias diferencias con la tragedia. Por ejemplo, el coro es mucho mayor, entre 18 y 24,  y se viste y actúa en forma más fantástica que la dignidad solemne del drama. La acción de la comedia es también violenta y constante, los actores prescinden de los coturnos para hacer posible la mayor flexibilidad de movimiento. En relación a la trama, la comedia generalmente gira en torno a una disputa entre los dos personajes principales; en la primera parte de la obra se introduce la disputa, en la segunda se elabora con el máximo de golpes, rencillas humorísticas exageradas, y obscenidad general. Entre estas dos divisiones principales de la obra se encuentra la parabasis, o protagonismo del coro. Este largo y a menudo ridículo pasaje coral sirve como entreacto y a menudo disfraza un cambio temporal y escénico.

    Puede ser difícil para el estudiante moderno entender como una forma lingüísticamente tan libre como la comedia griega podía tener conexiones religiosas, pero hay que recordar que la visión griega de la vida fomentaba el gozo de la existencia en todos sus aspectos, con tal que se mantuviera una moderación decente. Un aspecto fundamental de Dionisio mismo era el éxtasis y gozo de la vida, y las comedias escritas como parte del festival en su honor no sólo expresan ese gozo sino que también sirven como una especie de purgación vicaria de las llamadas “emociones más bajas” del público.

 
  Tampoco debe pensarse que la comedia griega, por toda su libertad de acción, consistían sólo de ruidoso y vacío humor. Todas las obras de Aristófanes contienen, junto con sus bufonerías, mucho pensamiento político o moral extremadamente serio y usaban la risa como un arma para destruir lo que el autor consideraba eran abusos sociales o intelectuales. Los sucesores de Aristófanes eran igualmente serios, aunque menos efectivos, en el manejo de los problemas de la sociedad contemporánea. Bajo el influjo de la risa, los comediantes griegos apuntaban a los aspectos más sagrados de la vida; es un tributo a la libertad griega de lenguaje y humor que críticos políticos tan cáusticos como Aristófanes nunca fueron molestados por las autoridades civiles. Los griegos eran demasiado saludables y resistentes de mente como para tolerar una Gestapo  social.

    Es costumbre dividir la comedia Ática en tres divisiones según sus sucesivas etapas de desarrollo. La Vieja Comedia, que floreció en el Siglo V, consistía fundamentalmente de sátira política. En este grupo el escritor más importante era Aristófanes y de él tenemos las únicas comedias griegas completas. La Comedia Media, que se desarrolló un siglo más tarde, aparentemente presentaba problemas realistas de la vida diaria como los matrimoniales, las decisiones éticas o morales, etc., como gran parte de nuestras comedias actuales. Los principales escritores de esta escuela eran Antífanes y Alexis, pero ninguna de sus comedias ha sobrevivido. La última etapa se alcanzó en el Siglo III con la Nueva Comedia, una exagerada sátira de las debilidades humanas. Los mejores exponentes de este tipo son Filemón y Menandro, y por las pocas obras completas de este último podemos concluir que la comedia griega gradualmente se desprendió de sus aspectos más toscos pero que al hacerlo perdió mucho de su humor y de fresca vitalidad.

 Presentación del Drama Griego.

   Hemos visto que en los primeros tiempos las presentaciones corales que anticiparon el drama se daban en plazas públicas o calles, sin escenario, asientos, y ninguna de las comodidades del teatro moderno. No pasó mucho tiempo, sin embargo, sin que se hiciera necesario un mayor espacio para acomodar al público, y las presentaciones se trasladaron de las calles de la ciudad a espacios abiertos. Todavía no existía ninguna estructura teatral, pero uno de los primeros accesorios fue la skene, o carpa, en la cual los actores se vestían antes de actuar la obra en un círculo llamado orkestra. Como esta skene interfería con la visión, era costumbre que el público se acomodara en un semicírculo opuesto a la carpa en vez de un círculo rodeando a los actores, como había sido la costumbre anterior. Para mejorar la línea de visión, se estableció la costumbre de sentar a los espectadores en la falda de una colina desde la cual podía mirar cómodamente la función. De estos desarrollos, el paso siguiente lógico fue la construcción de un edificio permanente que preservara todas las convenciones básicas de la skene, orkestra, y área semicircular de asientos en la falda de una colina. Se presume que esta estructura permanente apareció en el Siglo V aunque no quedan huellas de ella. El famoso Teatro Dionisíaco en Atenas, todavía en estado notable de conservación, data del Siglo IV, aunque bien puede haber sido una reconstrucción de un edificio menos sólido del Siglo V. Es una suposición segura que el Teatro Dionisíaco es típico de la construcción de otros teatros griegos del período.

     Para visualizar la naturaleza del teatro Dionisíaco, basta pensar en un estadio de football semicircular que pueda contener 27.000 espectadores flanqueando un campo de acción circular  (ver diagrama).  En oposición a los espectadores y detrás del círculo había una estructura con pilares, abierta por detrás, y con piezas para vestirse a ambos lados. Este fue un desarrollo práctico de la skene y servía como telón de fondo para la acción. La parte más importante del drama se desarrollaba en el círculo de la orkestra,

en torno a un pequeño monumento que representaba el altar de Dionisio. No existía un escenario más alto en el teatro griego; no fue sino hasta el tiempo de los romanos que se instituyó esta convención teatral, aunque los griegos contaban con una especie de plataforma con ruedas llamada ekklema que se desplazaba ocasionalmente para representar una escena interior y cumplía una función semejante a la del escenario interior del teatro Isabelino. Aparentemente la skene ofrecía algún tipo de posibilidad para escenografía en la forma de un prisma giratorio de tres lados, y también estaban los escotillones y maquinaria para bajar a los actores de la parte superior de la estructura de fondo. Los problemas de acústica y maquillaje eran parcialmente resueltos con el uso de la persona, una máscara usada por el actor y supuestamente inventada por Tespis. Esta máscara no sólo exageraba los rasgos en forma suficiente como para hacerlos visibles a una gran distancia de la orkestra, sino que también amplificaba la voz por medio de un pequeño megáfono construido en la boca. Presumiblemente los actores que doblaban los roles secundarios indicaban este cambio de personaje utilizando una máscara diferente. Incidentalmente estos actores (llamados hypokrites), junto con los coristas, recibían subsidio y entrenamiento del estado y eran tenidos en tal estima que estaban exentos de impuestos y servicio militar. No había mujeres en el teatro griego; las partes femeninas eran aparentemente actuadas por hombres maduros y no por niños todavía sin cambiar la voz como en los tiempos de Shakesperare.

   El público usualmente ingresaba al teatro al amanecer y venía preparado para permanecer ahí hasta la puesta de sol. Al principio no se cobraba entrada, pero más tarde se empezó a pedir un pequeño honorario. Cada día se presentaban por lo menos tres tetralogías, y el público generaba energía durante los largos procedimientos del día aplaudiendo o censurando a los actores y arrojando cosas  - flores o piedras según lo demandara la ocasión – hacia la orkestra. Considerando la naturaleza religiosa de la reunión, el comportamiento del público griego nos parece poco reverente pero, por otra parte, los griegos nunca han entendido nuestra actitud de tranquila indulgencia al asistir a la iglesia. Sin embargo, cualquiera que fuera su conducta, no cabe duda del apoyo al teatro del público ateniense; entre 480 y 380 a.C., presenciaron los estrenos de más de 2.000 obras de teatro – ¡esto con una temporada teatral anual que duraba 6 días a lo más!

 

  ESQUILO

 ESQUILO DE ATENAS (525-455 a.C)

 1. Familia aristocrática de Eleusis, cerca de Atenas.

2. Escribió alrededor de 90 obras

3. El verdadero creador de la tragedia: el primero en asociar la tragedia con los problemas morales y religiosos; creador del estilo trágico.

4. Agregó segundo actor; aumentó el diálogo; redujo importancia del coro.

5. Soldado en las batallas de Maratón, Salamis, y Platea.

6. Murió en Gela, Sicilia.

   OBRAS EXISTENTES:

 Las Suplicantes    (c. 470 a C.)

 Los Persas    (472 a C.)

 Los 7 contra Tebas  (467 a C.)

 Prometeo Encadenado (fecha desconocida)

 Orestíada  (Trilogía de Orestes) (458 a C.)

      Agamenón

      Las Coéforas

      Las Euménides

 TÉCNICAS DRAMÁTICAS Y DE ESTILO DE ESQUILO:

1. Trilogías sobre temas unificados.

2. Unidad integral del coro y los actores.

3. Simplicidad de las “fábulas”; acción relativamente estática.

4. Efectos espectaculares; grandeza tosca y arcaica.

5. Grandeza desnuda de los personajes, que sufren poco desarrollo o ningún desarrollo.

6. Grandeza majestuosa y exaltada sublimidad de la imaginación y el estilo; cualidad épica; a veces oscura y bombástica.

7. Esquilo es un dramaturgo de ideas; a menudo emplea simbolismo.

8. En estilo y vigor se asemeja a los profetas hebreos.

 IDEAS BÁSICAS DE ESQUILO:

1. Pensador atrevido, independiente, religioso; aborda temas morales, religiosos y políticos.

2. Purificación de la religión y de las costumbres primitivas; evolución de los dioses y las leyes desde conceptos primitivos de fuerza y venganza hacia un monoteísmo ético y racional; hacia el orden civilizado de la ciudad-estado.

3. La reconciliación de las fuerzas en oposición es necesaria para el logro del desarrollo humano hacia formas más evolucionadas de civilización, y por la grandeza de Atenas.

4. Hay retribución y responsabilidad personal en el pecado.

5. El orgullo excesivo (hybris) y la porfía son castigados; el remedio el la moderación.

6. Los diseños de la vida son básicamente trágicos, pero la sabiduría se obtiene a través del sufrimiento. Existe, sin embargo, una bondad última en las divinidades.

 7. El hombre tiene limitaciones, y debe subordinarse a la sabiduría de las autoridades, tanto en el Estado como en los dioses.

 

 SOFOCLES

Sófocles de Atenas    (497-405 a C.)

 1. Lugar de nacimiento: Colona, Atenas.

 2. El más exitoso de todos lo dramaturgos griegos.

 3. Activo en la vida social y política: tuvo varios sacerdocios; tesorero imperial,

       443 a C.; general, 440 a C.

 4. Innovaciones dramáticas: agregó tercer actor; aumentó diálogo; disminuyó

       importancia del coro; fijó número del coro en 15; inventó la escenografía

       pintada; hizo de cada obra de la trilogía una unidad orgánica: las obras de una

       trilogía ya no poseen tema unificado.

 5. Escribió alrededor de 125 obras; ganó 24 premios.

 
OBRAS EXISTENTES:

Ajax            (c. 447 a C.)

Antígona     (c. 441 a C.)

Edipo Rey    (430/29 a C.)

Electra         (418-414 a C.)

Doncellas de Traquia (c. 413 a C.)

Filoctetes       (409 a C.)

Edipo en Colona   (producida postumamente en 401 a C.)

 

TÉCNICAS DRAMÁTICAS Y ESTILO DE SÓFOCLES

 1. Fábulas más complejas y hábilmente construidas; la obra sola como unidad dramática.

2. Tres actores; más diálogo; disminuyó la importancia del coro.

3. Maestro del uso de la ironía dramática.

4. Caracterización:

     a. “El Homero de la Tragedia”; personajes variados y complejos sutilmente delineados.

     b. Idealismo (“Los hombres como deberían ser”): generalmente rasgos de carácter más finos y menos fallas. Sófocles también emplea algunos personajes completamente perfectos o totalmente malignos.

    c. Diseño de personajes a través de uso dramático del “Foil” dramático: personajes usados como agudos contrastes de otros personajes para destacar su personalidad.

    d. Desarrollo: los personajes principales sufren un cambio repentino de visión por medio del cambio de fortuna (peripecia).

5. Estilo: encanto, gracia, limpidez y simplicidad, junto con fuerza, vigor, y dignidad; refinamiento y reserva áticos.

  
IDEAS BÁSICAS DE SÓFOCLES:

1.  Punto de vista religioso ortodoxo: cuando los propósitos humanos y divinos entran en conflicto, los dioses son supremos. “Ninguna acción es vergonzosa cuando la dirigen los dioses.

2. Caída de los grandes por defectos de carácter;  dignidad heroica del hombre a pesar de sus imperfecciones.

3. La arrogancia, el orgullo (hybris), el pecado llevan al desastre; la retribución es inevitable; la moderación es la mejor guía; la reverencia hacia los dioses es necesaria.

4. El sufrimiento humano es inevitable por las imperfecciones del hombre; hasta los inocentes sufren; uno debe soportar el sufrimiento con dignidad.

5. Tema central:  la sabiduría se obtiene a través del sufrimiento, este enseña humildad y muestra las limitaciones del hombre.

 

EURÍPIDES
Eurípides de Atenas    (480-406 a C.)

   1. Nacido en Salamis, quizá el mismo día de la batalla.

   2. Profundamente influenciado por el movimiento Sofístico; racionalista; intereses filosóficos; erudito recluso.

   3. El más moderno de los tres grandes dramaturgos atenienses  (“el Ibsen de los griegos”);  llamado “el filósofo del teatro” en la antigüedad.

   4. El  menos popular entre sus contemporáneos, comparado con Esquilo y Sófocles, pero el más apreciado por las generaciones posteriores.

   5. Pasó los últimos años de su vida en Macedonia, al norte de Grecia, donde murió y donde fue sepultado. En Atenas se erigió un cenotafio en  su honor.

   6. Escribió c. 90 obras; ganó pocas victorias en las competencias dramáticas.

 
OBRAS EXISTENTES:

Alceste        (438 a C.)                                         Ifigenia  en Táuris    (414/12 a C.)

Medea         (431 a C.)                                        Electra                       (413 a C.)

Hipólito       (428 a C.)                                        Helena                       (412 a C.)

Los Hijos de Heracles  (c. 427 a C.)                  Las Fenicias              (c. 410 a C.)

Andrómaca   (c. 426 a C.)                                   Orestes                      (408 a C.)

Hécuba          (c. 425 a C.)                                   Ifigenia en Aulis       (405 a C.)

Los Cíclopes   (c. 423 a C.)                                 Las Bacantes             (405 a C.?)

La locura de Heracles    (c. 422 a C.)

 Las Suplicantes      (421 a C.)

 Ion      (c. 417 a C.)

 Las Troyanas  (415 a C.)

 TÉCNICAS DRAMÁTICAS Y ESTILO DE EURÍPIDES:

1. Fábulas complejas; algo de suspenso; algunas obras son meramente episódicas, no unificadas orgánicamente; comienzos del melodrama.

2. Prólogo forma, no dramático, expositorio, dirigido al público.

3. El epílogo generalmente incluye DEUS EX MACHINA (en 12 de sus obras existentes)

4. Odas corales de gran belleza poética;  menor importancia del coro; odas corales convencionalizadas  y, a veces, irrelevantes a la acción, se desarrollan como meros interludios.

5. Realismo sin compromisos: “Los hombres como son.”

6. Uso de toques humorísticos.

7. Uso de lo sensacionalista.

8. Dramas psicológicos (obras problemas), no dramas de la fatalidad o del poder divino:

      a. Los conflictos de emociones humanas constituyen el interés principal de

          Eurípides, ya sea entre personajes o dentro del mismo personaje (“alma dividida”).

       b. Fundamentalmente dramas de situaciones humanas.

       c. La ternura y la emoción son las emociones principales producidas.

       d. Introducción del tema amoroso en el drama.

 9. Los personajes: sutil penetración psicológica de los personajes; realismo – los héroes épicos son reducidos a estatura humana corriente; los humildes (campesinos, mujeres, esclavos) son elevados; énfasis en las debilidades humanas; de ahí, la importancia especial de los personajes femeninos (las mejores creaciones de Eurípides); interés en la psicología patológica.

10. Estilo: simple, lúcido, lenguaje de la vida diaria; belleza lírica; uso extensivo de elocuencia retórica, debates formales, y argumentaciones sofistas; uso frecuente de afirmaciones sentenciosas.

 IDEAS BÁSICAS DE EURIPIDES:

1. Profundo interés en los problemas sociales, políticos, religiosos, y filosóficos.

2. Racionalismo, liberalismo, escepticismo; crítica del formalismo religioso ortodoxo, y de la ética y estandars sociales convencionales.

3. Todas las obras en existencia tienen tres temas básicos: la guerra; las mujeres; la religión.

    a. Odio a la agresividad de la guerra.

    b. Crítica del doble estandar en relación a las mujeres; Eurípides intenta elevar el estatus de las mujeres.

    c. Intenta también elevar a la gente humilde y exponer la degeneración de los aristócratas.

    d. No ateo, pero opuesto a las divinidades antropomórficas tradicionales;  critica los males de la religión, los oráculos, los adivinadores.

4. Aunque siempre crítico de sus congéneres atenienses, Eurípides glorificó a Atenas con genuino orgullo patriótico.

5. Presenta conflictos insolubles de la vida real: choques de emociones conflictivas de la razón o de la emoción, de los estandars absolutos y de los estandars relativos de la conducta.

6. Simpatía por el sufrimiento humano, y comprensión tolerante de las aspiraciones y emociones corrientes de todos los seres humanos.

 ROMA

 I. Primeros Años de la República (509-100 a.C)

 A. Acontecimientos Históricos

Fundación de la República (509), alianza entre Romanos y Latinos (493), Roma saqueada por los Galos (390), Roma reconstruida y expandiendo su poder (387),

completa subyugación de Italia y Primera Guerra Púnica (264-241), Segunda Guerra Púnica (218-201), España se convierte en provincia romana (201), Grecia queda bajo la “protección” romana (194), expansión hacia el Mediterráneo oriental (189), la pobreza entre los Plebs se convierte en un problema nacional (157), Tercera Guerra Púnica (149-146), Macedonia y Asia se convierten en provincias romanas, Cartago destruida, Roma en control del mundo Mediterráneo (146), las reformas sociales de Tiberio Graco (133),

Gayo Graco continúa las reformas (123), los Patricios se oponen con éxito a las reformas (118), los conflictos sociales se re-anudan bajo el popular Mario, cónsul seis veces, nace Julio César.

 B. Escritores Principales  (Dramaturgos)

      1. Tito Macio Plauto (c. 254-184) Los Mellizos, La Casa Embrujada, etc.

     2. Terencio (Publio Terencio Afer) (c. 195-159) Los Hermanos, etc.

 
II. El Siglo de la Revolución (100-30 a.C)

 A. Acontecimientos Históricos

Revuelta social en el sur de Italia dominada por Sulla (90), dictadura de Sulla (81), revuelta de los esclavos (73), Pompeyo y Craso cónsules (70), Catalina derrotado como candidato a cónsul (65), Cicerón cónsul y conspiración de Catalina (63), el primer triunvirato (60), consulado de César y Bíbulo, Cicerón exiliado (59), César gobernador de Galia (58), Cicerón llamado del exilio (57), Pompeyo y Craso cónsules (55), Pompeyo único cónsul (52), César cruza el Rubicón (49), César dictador de Roma (47), César asesinado (44), Cicerón condenado a muerte por el segundo triunvirato (43), Antonio derrotado y muerto (31), Octavio amo de Roma (30)

 B. Escritores Principales

    1. Marco Tulio Cicerón (106-43) Ensayo sobre la Amistad, Cartas, Oración contra

                                                         Catalina

    2.  Gayo Julio César (100-44) Comentario sobre la Guerra de las Galias,

                            Comentario sobre la Guerra Civil

    3. Lucrecio (95-55) Sobre la Naturaleza de las Cosas

    4. Gayo Valerio Catulo (84-54). Poemas

 
  III. La Era de Augusto o Dorada (30 a.C.-14 A.D.)

    A. Acontecimientos Históricos

Augusto (Octavio) dictador de Roma (30 a.C), gobierno re-organizado como Principado y comienzo oficial del imperio (27 a.C), consolidación del poder romano, programa extensivo de mejoras sociales, económicas y culturales, apoyo al talento artístico y literario para la glorificación de Roma, emulación general de la era dorada de Atenas. Período concluye con la muerte de Augusto (14 A.D.)

 B. Escritores Principales

 1. Virgilio (Publio Virgilio Maro) (170-19 a.C.) La Eneida, Bucólicas, Georgicas.

  2. Horacio (Quinto Horacio Flacus) (65-8 a.C.) Odas, Sátiras, Epístolas

  3. Livio (Tito Livio) (59 a.C.-17 A.D.) Historia de Roma desde su Fundación.

  4. Ovidio (Publio Ovidio Naso) (43 a.C.-18 A.D.) Metamorfosis, Heroidas, Amores

 
IV. La Era de Plata (14-117 A.D.)

 A. Emperadores: Tiberio (14), Calígula (37), Claudio (41), Nerón (54), Tito (79),

     Domicio (81), Nerva (96), Trayano (98)

B. Tono del período: Mantención del status quo; poca iniciativa, inspiración,

     originalidad, o desarrollo; gradual disminución de la moral general y decadencia

     del patriotismo romano tradicional.

C. Escritores principales

  1. Lucio Aneo Séneca (3 a.C.-65 A.D.) Dramas, Epístolas Morales a Lucilio,

                                       Hercules Furens.

  2. Marcial (Lucio Valerio Marcial) (40-104) Epigramas

  3. Plutarco (50-120) Vidas Paralelas

  4. Publio Cornelio Tácito (55-120) Agrícola, Germania, Historias, Anales

  5. Juvenal (Décimo Junio Juvenal) (c.60.-140) Sátiras

  6. Plinio (Gayo Plinio Cecilio Segundo) (63-113) Cartas

  7. Epicteto (c.100) Discursos, Enqueridión.

 
V. Decadencia de Roma (117-476)

A. Emperadores: Adriano (117), Antonino Pío (138), Marco Aurelio (161), Comodo

     (180), Dioclecio (Oriente) y Maximio (Occidente) (284), Constantino (313), seguido

     de una larga sucesión de gobernantes mediocres.

B. Acontecimientos Históricos:  El imperio dividido (284) y reunido bajo Constantino

     (313), fundación de Constantinopla (328) y dedicado a la Cristiandad (330), nueva

     división del imperio (364), los Visigodos saquean Roma (455), los Vándalos saquean

     Roma (455), Rómulo Augusto, el último Emperador Occidental, abdica a favor de

     Odoacer, Rey de Italia (476)

C. Escritores principales

    l. Marco Aurelio (121-180)  Meditaciones

    2. Luciano (125-200) Diálogos de los Dioses, Diálogos de los Muertos

    3. Longo (c. 275) Dafne y Cloe.

 

GAYO VALERIO CATULO (c. 84-c.54 a. C.)

 Poeta latino. Nacido en Verona, llegó a ser la figura dominante de los neoterici*, los Nuevos Poetas de la República tardía. Su padre gozaba de buena posición social y era lo suficientemente acomodado como para recibir a César en su casa. Catulo nunca menciona a sus padres, pero era muy apegado a su hermano. Tenía una villa cerca de Tibur, y otra en Sirmio en la rivera del Lago Garda, pero vivía la mayor parte del tiempo en Roma y fue ahí donde conoció a Lesbia, la inspiración de su mejor poesía.

El verdadero nombre de ‘Lesbia’ era Clodia,  la esposa de Q. Metellus Celer, y hermana del archi-enemigo de Cicerón, P. Clodio Pulcher. En 57/6, cuando G. Memmius era Gobernador de Bitinia, Catulo lo acompañó al Cercano Oriente, donde probablemente visitó la tumba de su hermano en Troad.

  Los manuscritos presentan los poemas de Catulo en 3 grupos clasificados por extensión y metro. (1) 1-60 consiste de poemas breves de mucha variedad métrica, pero predominantemente endecasílabos y coliámbicos.  (2) 61-68 incluye poemas más extensos, uno en estrofas líricas, uno galiámbico, el resto en hexámetros o elegíacos.

 (3) 69-116 son una serie de elegías breves, la más larga consta de 26 versos, el resto, la mayoría epigramas, de una sola estrofa pareada (couplet).  Catulo había pensado publicar una antología de su poesía y escribió el poema inicial como dedicatoria. Lo que sobrevive, sin embargo, es no su libro sino la obra de un editor muy posterior.

Catulo vivió en un período muy problemático y revolucionario, y la emoción de las nuevas ideas y experimentos se puede percibir en su poesía. Él y su grupo eran innovadores, alejándose conscientemente lo más posible del pasado romano, evitando el drama y la epopeya por considerarlos anticuados, y buscando nueva inspiración en Grecia. El modelo es fundamentalmente Alejandrino pero para su lenguaje apasionado, con segura intuición, la inspiración es Safo. Catulo crea nuevos ámbitos de experiencia, el éxtasis y la degradación amorosa, la desesperación de ser rechazado y abandonado, la histeria del entusiasmo religioso. Su poesía muestra extrema variedad métrica y logros. Sus hexámetros poseen una nueva frescura y lirismo. Crea nuevos derroteros con sus estrofas sáficas y monódicas, que anticipan la poesía de Horacio. Escribe iámbicos de extraordinaria ligereza y rapidez; e introduce exitosamente  al latín otras variedades métricas. Inicia la larga y brillante tradición Latina de la elegía erótica, y sus breves epigramas elegíacos revelan una mordacidad y vehemencia única. Utiliza con suprema maestría sus ritmos simples y relajados favoritos, endecasílabos y coliámbicos, que se aproximan estrechamente al ritmo natural del lenguaje cotidiano.

Este virtuosismo métrico es sólo un aspecto de su extraordinaria versatilidad, que se desplaza de los ritmos disciplinados y estructurados de sus poemas más largos, a la estudiada inconsecuencia y simplicidad conversacional de su estilo informal. Sus mejores poemas son los dedicados a Lesbia, y la secuencia de 25 poemas acerca de ella, muchos de ellos breves y ligeros, se desplazan de la serena y luminosa simplicidad de los primeros días, a la desilusión, rencillas y reconciliaciones, desesperación,  y hasta el odio vitriólico. Su relación fue desusada, en el sentido que ella era socialmente superior, y las idealizaciones de sus cualidades, y aspiraciones de una relación permanente en la cual la profundidad de sentimientos estaría unida a una lealtad y comprensión mutua, hicieron su rechazo final más humillante.

 El lenguaje soez al cual recurre en sus estados de ánimo de salvaje amargura es la contraparte del lirismo puro de sus horas de felicidad. También lo utiliza a veces con consumado arte, como en su poema de despedida, pero su pensamiento y su lenguaje pueden ser aquellos de la alcantarilla.

 La profundidad y la apasionada sinceridad de sus poemas líricos amorosos se complementan con la calidez y afecto de sus poemas ocasionales, muchos de los cuales poseen la desinhibida simplicidad y sinceridad de cartas en verso. Aun en su poesía más informal Catulo eleva la palabra prosaica o coloquial, o el uso, o el metro, al nivel de gran poesía. Similarmente, las elegías más breves, aunque sin el refinamiento de Ovidio, se compensan por su vigor. Los poemas más largos muestran más artificio; está aquí más próximo a Alejandría con sus sofisticados cortesanos, su culto a la erudición, su brillo y su esplendor. Catulo traduce el Coma Berenices, tiene conciencia de ser un doctus poeta, y compone un epilión, el Peleo y Tetis, que se caracteriza por su extraordinario brillo pictórico, en el cual intenta latinizar no sólo un género literario griego, sino también la sintaxis, el movimiento, las palabras y sonidos del idioma griego.

 Catulo le dio al movimiento neotérico su fuerte impacto y su justificación. Por su inagotable experimentación con nuevos temas y formas y por poner a la poesía en un contacto más directo con la vida, como él la vivió, y con la literatura griega,  como la conoció, demostró que la literatura griega era una parte integral de la vida. Esto le dio una nueva vitalidad al latín y contribuyó a hacer posible los logros del período de Augusto. Los cánones estéticos de este período, más severos y estrechos, rechazaron como extravagantes algunos rasgos de su estilo, especialmente su afición por los diminutivos y epítetos compuestos.  Sin embargo el  maduro, y también el juvenil, Virgilio, está profundamente endeudado con Catulo y, a pesar de todas sus diferencias en temperamento y visión de mundo, Horacio y Marcial también le deben mucho a él.

Murió joven, pero preparó el sendero para Cornelio Galio, Tibulio, Propercio y Ovidio, todos ellos en la tradición neotérica. La relajada textura de su poesía, su instinto por el lenguaje cotidiano, su personal enfoque subjetivo, su apasionado involucramiento con su arte, y sobre todo su inmediatéz  y espontaneidad han constituido una influencia fundamental en la literatura europea y constituyen un fuerte atractivo para el lector moderno.

 ‘Neoterici.’ Palabra latina usada para designar al brillante grupo de nuevos poetas (los poetae novi de Cicerón), muchos de ellos provenientes de la Galia Cisalpina, que le dieron una nueva dirección e ímpetu a la poesía latina al principio del primer siglo A.D. Alejándose de la épica y del drama por anticuados, buscaron inspiración de otras tradiciones literarias griegas, especialmente de los alejandrinos, que les parecían más cercanos en tiempo y en su visión de mundo. Valerio Catón, sabio, profesor y poeta, era en cierto sentido el foco central de un grupo de artistas que incluían a Catulo y a sus amigos, Calvo, Cinna, Cornificio, Bibáculo y Cecilio. Sus metas, derivadas de Calímaco, eran: perfección en la miniatura, experimentos libres en metro y lenguaje, una mezcla de erudición y buen gusto, una estricta disciplina métrica y un gran refinamiento. Los temas románticos y eróticos les eran especialmente atractivos, y siguieron a sus modelos helenísticos en emocionalismo y tensión. Hicieron libre uso de Grecia, no sólo en las formas métricas y manierismos, especialmente las terminaciones de hexámetros  espondaicos, sino también en modismo, palabras, y en especial nombres propios, con los cuales intentaban introducir una musicalidad extraña y foránea al latín.

          El joven Cicerón y Virgilio fueron también profundamente influenciados por él, aun cuando reaccionaron más tardíamente. Horacio, en cambio, permaneció siempre hostil. Pero el movimiento continuó vigente como influencia en la obra de los elegistas, Cornelio Gallo, Tibulo, Propercio y Ovidio. Los líderes del renacimiento poético bajo el Emperador Adriano también fueron llamados neoterici, y se inspiraron, hasta cierto punto, en el grupo precedente – el conocido poema de Adriano a su alma muestras claras afinidades con el espíritu de Catulo.

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

   

 

   

 

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